Yo no olvido el año viejo

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Por Eduardo Gutiérrez Arias.

Como en la canción del compositor costeño Crescencio Salcedo, el mundo no olvidará el año viejo del 2020, no porque haya traído cosas muy buenas como se canta allí, sino por las vicisitudes y padecimientos que nos generaron la pandemia del Covid 19, la recesión económica que trajo consigo, el incremento de la pobreza, la miseria, la desigualdad social y los desequilibrios ambientales que ya venían creciendo desde que el modelo neoliberal se impuso a nivel global en la década de los años 80 del siglo pasado. Al finalizar el año la pandemia dejó en el mundo más de 82 millones de enfermos y un millón ochocientos mil muertos. Para una población estimada en 7.700 millones, eso significa que los afectados llegan al 1.1% de los habitantes del planeta y los muertos son 42 por cada 100.000 habitantes.

Aunque la pandemia no respeta raza, clase social ni nacionalidad, si se ensaña especialmente con los sectores populares que tienen debilidades nutricionales, carecen de recursos suficientes para adoptar las normas de bioseguridad recomendadas y por su ocupación deben exponerse al contagio en las áreas más riesgosas como los vendedores ambulantes y quienes viven de la economía informal que para el caso colombiano son una alta masa poblacional. El abandono por parte del Estado de su papel como garante de la seguridad social en salud y su creencia de que las leyes del mercado podrían cumplir eficazmente esta labor, ha mostrado su total fracaso en esta coyuntura. En cambio aquellas sociedades con regímenes cercanos al socialismo y donde el Estado garantiza la salud, muestran un mejor control de la epidemia. Baste registrar solamente tres ejemplos: China, que fue el país donde se inició el fenómeno y sin embargo sólo contabiliza 87.027 infectados y 4.634 muertos, a pesar de su alta población de 1.400 millones de habitantes, Vietnam con 95 millones de residentes y sólo presenta 1.454 contagiados y 35 muertos y Cuba con 11.400.000 habitantes y únicamente presenta 11.687 enfermos y 145 muertos, enviando personal médico a otros países para ayudar a controlar la enfermedad. Esto contrasta con naciones de alto desarrollo del capitalismo como Estados Unidos donde los contagiados se acercan a los 20 millones y los muertos llegan a 335.000, Brasil con 7.5 millones de enfermos y 192.000 muertos, Francia con 2.570.000 infectados y 64.000 muertos, Reino Unido con 2.380.000 enfermos y 71.567 muertos y Alemania con 1.700.000 contagiados y 32.267 muertos.

Definitivamente el neoliberalismo no es un buen modelo económico para prevenir y controlar pandemias y desequilibrios ambientales.

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