Un Asomo de Libertad

Actualidad Columnistas

Por Eduardo Gutiérrez Árias.

El triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales de E.U. es un hecho positivo en un mundo en el que el neofascismo ha venido ganando fuerza y profundizando con su enfoque socioeconómico neoliberal algunos problemas globales como el calentamiento atmosférico y la crisis ambiental, los retrocesos en materia de derechos humanos, las igualdad de géneros, la libertad sexual y reproductiva, la persistencia del racismo y la xenofobia y la visión de la drogadicción como asunto de orden público y no como problema de salud. No se trata sin embargo de un salto cualitativo en materia de democracia. La visión imperialista del poder tanto en E.U como en las otras potencias económicas del mundo, manejadas por poderosos conglomerados del gran capital, se mantiene. Las guerras de rapiña por apoderarse de fuentes de materias primas estratégicas y mercados, en varias partes del globo no sólo seguirán existiendo, sino que podrían extenderse a otras regiones.

Es bueno tener en cuenta que, si bien las fuerzas esenciales del Estado Norteamericano han reconocido el triunfo del Partido Demócrata y de la dupla Joe Biden/Kamala Harris, todavía Donald Trump, con el apoyo del sector más reaccionario del Partido Republicano, mantiene su disputa del poder, bien sea porque cree que puede conservarlo o porque proyecta un gran debilitamiento de su oponente desde antes de su posesión como Presidente. Es justo reconocer que el triunfo Demócrata no fue tan holgado, que el Partido Republicano mantiene sus mayorías en el Senado de la República, que su votación total de 71.6 millones de sufragios frente a los 76.3 millones del ganador, demuestra una gran fuerza política de los perdedores, a pesar de las barbaridades de Donald Trump durante estos cuatro años de gobierno como el despreció frente a la ciencia en el tratamiento del Covid 19, que ha contribuido a que su país sea el de mayor contagio y muertos por la pandemia (10.5 millones de contagiados y 242.000 muertos), la construcción de un muro de la infamia en la frontera con México y la separación de padres e hijos que  aún hoy se mantiene, la violenta represión policial contra las marchas de protesta de la comunidad afroamericana, etc., etc. Lo sorprendente no es que Trump haya perdido, sino que lo haya hecho con tan poca ventaja de su rival.  A pesar de todo esto, es indudable que tanto la sociedad norteamericana como las fuerzas democráticas del mundo están respirando vientos de esperanza y optimismo con el triunfo de Joe Biden, pues han alejado los mayores peligros de medidas desestabilizadoras tanto en la economía, como la política y en el manejo ambiental.

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