La modificación al régimen tributario colombiano, por tercera vez en dos años de gobierno, tendrá impresionante impacto en los tres primeros estratos socio-económicos del país El ansia de fortalecer el erario nacional, corroído por la corrupción oficial galopante, es incalificable, desde cualquier punto que se analice. Existe malgasto oficial aplaudido a rabiar, por un sector que disfruta a manos llenas del poder, que desconoce la cantidad de necesidades insatisfechas de la mayoría de la población y de paso generando, cada día, inconformidad social, reprimida con la rudeza de la Fuerza Pública, obligada a obedecer ciegamente. Neiva Huila Colombia Tercera reforma tributaria www.tvnoticias.com.co

Tercera reforma tributaria

Actualidad Columnistas

Por José Ignacio Valencia.

La modificación al régimen tributario colombiano, por tercera vez en dos años de gobierno, tendrá impresionante impacto en los tres primeros estratos socio-económicos del país.

El ansia de fortalecer el erario nacional, corroído por la corrupción oficial galopante, es incalificable, desde cualquier punto que se analice.

Existe malgasto oficial aplaudido a rabiar, por un sector que disfruta a manos llenas del poder, que desconoce la cantidad de necesidades insatisfechas de la mayoría de la población y de paso generando, cada día, inconformidad social, reprimida con la rudeza de la Fuerza Pública, obligada a obedecer ciegamente.

Distribuir pequeños aportes económicos entre la población pobre y necesitada, no es solución a marcadas deficiencias en: educación, infraestructura vial, saneamiento básico, salud, empleo, pero sobre todo entendimiento social.

El promeserismo y la falacia, parecieran ser la Columna Vertebral de La Admistracion Nacional, apalancada con mentiras oficiales e informaciones falsas constantes, lanzadas desde todos los costados, con las que se alimenta el MIEDO entre la población esperanzada, cuyas propuestas y clamores, las dilata la poderosa nómina oficial inoficiosa nutrida del erario.

El elector primario que eligió a gobernantes y legisladores, no es escuchado, carece de vocería, se desatiende, estorba, es burlado, estafado, bilipendiado, desconocido y perversamente utilizado.

La nueva reforma tributaria, aderezada con el rimbombante nombre de “Agenda  de Transformación Social Sostenible” no es otra cosa que extraer del trabajador mayor tributo, para alimentar el parasitismo representado en inútiles embajadas, consulados innecesarios, abultado número de asesores, costosas inversiones inútiles, numerosas campañas oficiales sin impacto, financiación de medios de comunicación fantasiosos, pago a diestra y siniestra de elevadas coimas, contratación con sobre costo impresionante, realización de onerosos eventos inoficiosos, nombramientos innecesarios en cargos oficiales de personas sin mérito ni conocimiento intelectual, etc.

Una muestra del año

Por Alejandro Cabrera Villa (Tomado de Facebook)

Repasando algunos puntos de la reforma tributaria se puede captar el enorme impacto que tendrá en el bolsillo de los colombianos. Para empezar, el IVA a los combustibles pasará del 5% al 19% creando un reajuste inmediato en el transporte, lo que producirá un alza general en los precios de todos los productos a nivel nacional. Cada vez que leo algunos ítems del engendro me convenzo más de su monstruosidad; mientras tanto los corruptos, la abusiva clase política, la burocracia parásita, y los contratistas y sus testaferros están muertos de la risa porque como dicen las señoras, “habrá plata hasta para botar”. Este engendro cada día me parece más regresivo e inconveniente. A una economía en crisis no se puede sumar una reforma tributaria tan drástica e irracional. Pareciera que el objetivo es hundir el país en la carestía y llevarnos a la desesperación. Como dice el refrán, en este caso es peor el remedio que la enfermedad.

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