Pendejos, muchos, pero no todos

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Por César Augusto Useche Losada (Tomado de 180 grados).

La Administración Gorky Muñoz no atendió ninguno de los reparos, sugerencias y alternativas que le formularon desde diferentes sectores, por el contrario, descalificó toda opción opuesta al propósito.

La Administración de Neiva se salió con la suya. Logró que su coalición de concejales aprobara el proyecto de privatización del servicio de alumbrado público, a través de la constitución de una expresa de economía mixta entre el Municipio, con el 58 por ciento, y un socio privado, con el resto. Iba por 30 años de duración de tal empresa, pero ante las serias y bien formuladas críticas y objeciones de la ciudadanía consciente y medianamente organizada, redujeron el lapso a 15 años.

Esa historia de las empresas mixtas ha sido un desastre para el Municipio y el pueblo de Neiva. Una figura manida en la que al final del cuento, liquidan la empresa después de haber sustraído vía contratos, burocracia, despilfarro y robo directo, hasta el último peso. Y terminamos todos pagando el alto costo de un servicio de mala calidad, para que un puñado de personas se enriquezcan, y obtengan así de sobra, el pago por financiar campañas políticas. Ese es el jueguito de la Administración y los concejales.

La administración del señor Gorky Muñoz, no atendió ninguno de los reparos, sugerencias y alternativas que se formularon desde diferentes sectores. Por el contrario, en forma directa y también por terceras personas, desde las redes sociales, en donde tienen una bien instalada ‘bodega’, como se conoce este tipo de prácticas mediáticas, descalificaron toda opinión contraria al propósito oscuro de la Administración. Las descalificaron vía las falacias y el insulto, en especial, el ataque a la persona. Nunca, que uno conozca, respondieron satisfactoria y convincentemente una sola de las reparos legítimos y bien intencionados.

Entre las observaciones que recibió el proyecto, hoy acuerdo municipal, que entrega facultades especiales al Alcalde, destaco las formuladas por docentes de la Universidad Surcolombiana (ver documento). En lugar de controvertir con argumentos el contenido de esa declaración pública, la Administración y su bodega, eludieron el debate diciendo que ese “grupito” de profesores no representaban la Universidad, y acusaron a algunos de los firmantes de haber sido parte de la anterior administración, como si esa fuera la discusión o como si haber sido funcionario público los inhabilitara para opinar y proponer. O como si el hecho de ser la opinión de un grupo significativo y no una decisión institucional restara todo valor a los argumentos y preguntas que formularon, en todo su derecho, los docentes.

A parte de los aspectos técnicos (que luces LED, que telegestión… bla, bla, bla) no es la creación de una empresa en sí lo que se criticó, sino la opción de escoger un único socio privado, disque para “tener un apalancamiento financiero” que calculan, sin explicar bien cómo, en 48 mil millones de pesos, para emprender la “modernización” de las 37 mil lámparas que dicen existen, más 3 mil adicionales que prometen, y todo “en los primeros 12 meses” de operación de la nueva empresa. A otro perro con ese hueso. “La financiación de la inversión prevista puede lograrse con la sola garantía de los recaudos (…) dadas su seguridad y vinculación monopólicas de un mercado cautivo y asegurado”, afirman los profesores de la USCO en comento, entre quienes si hay expertos en ingeniería, creación de empresas, administración y contaduría públicas.

Y qué de la subvaloración del aporte real del Municipio: el valor del mercado, el número de usuarios, la infraestructura existente, el flujo de caja seguro, la rentabilidad futura… Son la nada despreciable suma de 123 mil millones, de los usuarios vía impuestos, que tan generosamente se le entregarán a un único socio privado, “pudiendo el Municipio responder por toda la inversión”.

Si de constituir una empresa se trataba, por qué no se consideró en convertir a los usuarios en accionistas, al fin de cuentas es el dinero de nuestros bolsillos. Empresas así existen, y son viables, rentables, exitosas. Pero no, aquí de lo que se trata es de pagar la campaña electoral pasada y seguro las que se vienen, repito, para enriquecer a un puñado de propios y foráneos. No nos crean pendejos a todos. Por desgracia, si lo son muchos ciudadanos, que en medio de su ignorancia y desinterés por lo público, o por el consuelo de las migajas y pequeños favores, cometen la estupidez de elegir lo que eligen, un administración local mescolanza de oclocracia y cleptocracia.

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