MAESTROS Y EDUCACIÓN

Actualidad

Por Aníbal Charry González

Deben ir inexorablemente de la mano para lograr la realización del derecho más fundamental entre los fundamentales, cual es la dignidad humana. De los maestros para que puedan desarrollar su función estelar de ser los moldeadores de una sociedad, que deben tener condiciones y remuneración dignas de ser los profesionales más importantes de esa sociedad como hacedores de la estructura indispensable de calidad humana que hace posible su engrandecimiento, especialmente los que se dedican a la educación preescolar, que es el estadio donde quedan ancladas las bases del ser humano que queremos educar con principios y valores para que sean útiles a la sociedad.

Y de los estudiantes porque su dignidad humana está relacionada sin distingos de condición social para garantizar el derecho a la igualdad, con la calidad de la educación que reciban de sus maestros que les permitan tener las oportunidades para ser seres lúcidos y competentes para su futuro desarrollo individual y lo que es más importante, para  el desarrollo colectivo que tanto necesita nuestro país; y en las clases menos pudientes para salir de la ignorancia, el atraso y la miseria, caldos de cultivo que agregados a la falta de oportunidades por esa misma incompetencia educativa, fomentan  la actividad delincuencial.

Lamentablemente en Colombia por ser una política secular de las élites excluyentes que han desgobernado este país con el fin de mantener su hegemonía, este tándem indispensable no ha funcionado con eficacia para el desarrollo y engrandecimiento de nuestra sociedad como ocurre en otras latitudes, donde los maestros como en el Japón son los más respetados y mejor remunerados, conscientes  de la importancia axial que tienen para construir sociedades pacíficas, laboriosas y competentes para impulsar su desarrollo, al punto que este no se mide por su potencial económico, sino por el  educativo que tenga un conglomerado humano.

Por eso es que en nuestro país, al no ser una política de Estado la educación de calidad, se tiene que presionar acudiendo al legítimo derecho a la asociación sindical que es otro derecho fundamental para que la tengamos, como lo vienen haciendo actualmente los maestros ante los intemporales incumplimientos de todos los gobiernos para poder disfrutar de una educación de calidad que no discrimine y que todos debemos respaldar, particularmente los padres de familia que  han dejado toda la responsabilidad de la educación en los docentes renunciando a su deber de contribuir a esa formación que queremos para nuestra sociedad; que no pueden limitarse a protestar porque sus hijos no están recibiendo clases, inconscientes de que es por la desidia sempiterna del Estado que sus hijos no están recibiendo la calidad educativa correspondiente a su dignidad humana, que debe comenzar  por garantizar condiciones dignas de trabajo para los maestros, para que a su vez transmitan esa misma dignidad a que tienen derecho nuestros estudiantes sobre todo en los primeros años de su vida,  donde se cimentan las bases del ser humano que queremos construir en este país individualista y violento, sumido en la más pavorosa corrupción por las graves falencias que tenemos en materia de educación.