Aunque el título de este artículo es el mismo del libro que Julio Silva Colmenares publicara en 1977 que se convirtió en un verdadero best seller con varias reimpresiones de la obra en corto tiempo y a pesar que en el 2020 se publicó una segunda edición actualizada del texto, también muy exitosa, mi propósito no es referirme a esta obra, sino a cuanto significa para Colombia estar en manos de ocho grandes monopolios cuyos activos ascienden a 1.140 billones de pesos colombianos y 380.000 millones de dólares (el 120% del PIB nacional de 2017), que manejan las áreas fundamentales de la economía nacional (financiera, industrial, agroindustrial, comercial, de transporte, de servicios públicos, medios de comunicación, etc.). Esos ocho monopolios son el grupo Aval dirigido por Carlos Sarmiento Angulo, el grupo Santodomingo, el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), el grupo Ardila Lulle Neiva Huila Colombia www.tnoticias.com.co

Los verdaderos dueños del país

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Eduardo Gutiérrez Arias Neiva Huila Colombia columna de opinión situación global actualidad www.tvnoticias.com.co

Por Eduardo Gutiérrez Árias.

Aunque el título de este artículo es el mismo del libro que Julio Silva Colmenares publicara en 1977 que se convirtió en un verdadero best seller con varias reimpresiones de la obra en corto tiempo y a pesar que en el 2020 se publicó una segunda edición actualizada del texto, también muy exitosa, mi propósito no es referirme a esta obra, sino a cuanto significa para Colombia estar en manos de ocho grandes monopolios cuyos activos ascienden a 1.140 billones de pesos colombianos y 380.000 millones de dólares (el 120% del PIB nacional de 2017), que manejan las áreas fundamentales de la economía nacional (financiera, industrial, agroindustrial, comercial, de transporte, de servicios públicos, medios de comunicación, etc.). Esos ocho monopolios son el grupo Aval dirigido por Carlos Sarmiento Angulo, el grupo Santodomingo, el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), el grupo Ardila Lulle, la oligarquía azucarera del Valle, el grupo Char de Barranquilla, el grupo Gilinski y el grupo financiero Colpatria. La revista virtual Las Dos Orillas registró en febrero del 2018 como 5 de los líderes de estos conglomerados económicos aparecen entre las 1.000 personas más ricas del mundo en el ranking de la revista Forbes de la siguiente manera: Carlos Sarmiento Angulo con US$12.600 millones en el puesto 126, Andrés Santo Domingo, con US$4.400 millones en el puesto 492, Alejandro Santo Domingo, con US$4.400 millones también en el puesto 492, Jaime Gilinski, con US$3.700 millones, en el puesto 632, Carlos Ardila Lulle, con US$2.900 millones en el puesto 838.

Estos empresarios colombianos no se distinguen por la creatividad, la innovación, ni las inversiones de alto riesgo en sectores líderes de la economía y su nivel de altruismo es ninguno. Absolutamente distantes a personajes como George Soros y Bill Gates, cuyo progresismo los ha llevado a donar parte significativa de sus riquezas al desarrollo social y a la ciencia. Son bastantes tradicionalistas. Han dejado decaer el sector secundario de industria y agroindustria y prefieren invertir en el sector primario (agropecuario) y terciario (Servicios) por su vocación rentista. De hecho algunos se han vuelto terratenientes destruyendo reservas de la biosfera. Ni hablar de algún interés de ellos en el sector cuaternario (conocimiento, información, inteligencia artificial, nuevos materiales). Políticamente todos pertenecen a una derecha radical, son uribistas redomados, han contribuido a la consolidación de un régimen neofascista y autoritario que fomenta la violencia y dificulta la paz. Su inmenso poder es un gran obstáculo para las reformas progresistas que Colombia necesita para entrar a la modernidad y destruir los remanentes de feudalismo que limitan su progreso.

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