Mauricio, con el deseo inmenso de ser padre, firmó un contrato de prestación de servicios de salud de tratamientos de fertilidad con un centro médico especialista en ello para tener un hijo. Primero realizaron una “fecundación in vitro” con óvulos de una mujer donante, totalmente anónima. Meses después, el mismo hombre celebró un contrato de maternidad subrogada con una mujer diferente a la que donó el óvulo, con el objeto de alquilar su vientre para gestar al bebé, fruto del tratamiento de fecundación. Nueve meses después la mujer dio a luz por parto vaginal a una niña, a quien ese mismo día la registraron, siendo reconocido Mauricio como único padre. Mauricio estuvo al pendiente de su hija tanto en la clínica cuando nació, como cuando llegó a su casa, cuidando detalladamente su alimentación y horas de sueño, llevándola a las citas médicas, y compartiendo juegos y amor cada momento “Licencia de maternidad” para papá soltero que alquiló un vientre tvnoticiascol www.tvnoticias.com.co

“Licencia de maternidad” para papá soltero que alquiló un vientre

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Por Rocío del Pilar Rincón.

Mauricio, con el deseo inmenso de ser padre, firmó un contrato de prestación de servicios de salud de tratamientos de fertilidad con un centro médico especialista en ello para tener un hijo. Primero realizaron una “fecundación in vitro” con óvulos de una mujer donante, totalmente anónima. Meses después, el mismo hombre celebró un contrato de maternidad subrogada con una mujer diferente a la que donó el óvulo, con el objeto de alquilar su vientre para gestar al bebé, fruto del tratamiento de fecundación. Nueve meses después la mujer dio a luz por parto vaginal a una niña, a quien ese mismo día la registraron, siendo reconocido Mauricio como único padre. Mauricio estuvo al pendiente de su hija tanto en la clínica cuando nació, como cuando llegó a su casa, cuidando detalladamente su alimentación y horas de sueño, llevándola a las citas médicas, y compartiendo juegos y amor cada momento.

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Posteriormente, el padre de la niña solicitó a la EPS el reconocimiento y pago de la licencia de paternidad por un tiempo equivalente al número de semanas que les corresponde a las madres en Colombia (18 semanas), sin embargo, teniendo en cuenta el vacío legal con este tipo de nacimientos, únicamente le autorizaron la licencia por 14 días, y le negaron el reconocimiento de semanas adicionales. En consecuencia, Mauricio tuvo que cumplir con sus obligaciones laborales como profesor universitario de tiempo completo, pues esta era su única fuente de ingresos, dejando a la niña al cuidado de su abuela y de una niñera.

Ante esta situación, Mauricio interpuso una acción de tutela argumentando que su hija nació mediante la figura de «gestación subrogada» por tanto al ser él un padre soltero, único encargado de la niña y cabeza de familia, tenía derecho a obtener el pago de una licencia de paternidad remunerada más amplia para dedicarse a su bebé y poder gozar así de la garantía de sus derechos fundamentales, sin tener que preocuparse por ir a trabajar. Solicitó que se le autorizara el pago de las 16 semanas que no pudo disfrutar.

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Como respuesta a este difícil caso la Corte Constitucional en sentencia T-275 de 2022 protegió los derechos de Mauricio y de su hija concediéndole la solicitud que realizó, pues se concluyó que la EPS por causa de (…) la omisión legislativa absoluta respecto de la «maternidad subrogada», afectó el interés superior de la niñez y vulneró los derechos fundamentales de los accionantes a la igualdad, al mínimo vital y a la «protección integral de la familia», así como el derecho a la extensión de la licencia de maternidad en favor del accionante”.

Este caso es de vital importancia porque en Colombia actualmente existe un vacío jurídico en el tema de las técnicas de reproducción asistida como por ejemplo la donación de óvulos, la congelación de embriones sobrantes, la “maternidad subrogada”, entre otras, por tanto, aún no existe una regulación sensata y coherente. Ignorar este asunto da como resultado la posible afectación de derechos fundamentales de los padres que anhelan tener un hijo, de las mujeres que donan sus óvulos o alquilan su vientre y de los niños que al nacer no son responsables de las decisiones de sus padres. Una legislación oportuna con requisitos y condiciones claros evitará que se haga un negocio indiscriminado de los tratamientos de fertilidad y del alquiler de vientres. Un juez no es el ente encargado de regular estos temas, le corresponde directamente al Estado y al Congreso de la República liderar estas propuestas, los jueces brindan soluciones puntuales pero la problemática es amplia y cada vez exige soluciones efectivas para proteger la dignidad humana.

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