LA TAL IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry González.

Esa no existe para utilizar una frase del presidente Santos para  descalificar hechos que sí han existido como las protestas y los paros. O mejor sí existe, pero en la cabeza fanática, discriminadora, ignorante, intolerante y falaz de quienes la promueven como el inquisidor Ordóñez, aprovechando de manera miserable la polarización política para atacar todo lo que provenga del Gobierno nacional estimulando el odio y el resentimiento intemporal de nuestra sociedad para que sigamos nadando en las procelosas aguas de la violencia.

Y es que la tal ideología de género paradójicamente ha sido creada por el fanatismo religioso, y hace referencia a la idea de que la identidad de sexo de las personas puede ser construida contrariando los designios divinos, y por eso estiman insultante que se pretenda fabricar homosexuales –que consideran irracionalmente una inclinación a la maldad-, cuando se ha nacido en un determinado sexo, teoría que per se no deja de ser descabellada y absurda, porque nadie que nazca heterosexual se puede convertir en homosexual o viceversa porque lo eduquen para ello, pues eso sí contradice la misma naturaleza y el origen de todas las cosas que estos mismos fanáticos  le atribuyen a Dios, como que en su infinita sabiduría también  crea homosexuales de natura como que su origen es genético y no construido y por lo tanto deben ser considerados como sus hijos y dignos de todo respeto a su condición humana y a su sexualidad, y por supuesto a no ser discriminados con saña como lo hacen estos cruzados de la religión.

 Por eso no podía ni puede existir la tal ideología, que no es más que un acto de intolerancia extrema y de matoneo moral infame a la buena ministra de Educación Gina Parody, por el hecho de ser homosexual y por tratar de cumplir un mandato ineludible de la Corte Constitucional que es la autoridad suprema en materia de protección de los derechos fundamentales y la dignidad humana, que le ordenó implementar la educación para el ejercicio de los derechos humanos -esos que tanto se violan en Colombia a nombre de ese fanatismo político religioso-, y en particular el derecho a la identidad sexual para incorporarlos en los proyectos educativos de todos los colegios del país, que es bien distinto, claro, a tratar de implantar un absurdo contra natura de volver homosexuales a quienes han nacido como heterosexuales.

Como bien lo dijera Héctor Abad Gómez, se pueden fabricar  fanáticos religiosos e intolerantes para discriminar y atacar la dignidad humana de las personas como lo hemos hecho secularmente en esta sociedad extremista, violenta y conservadora desde los púlpitos y la política, pero nunca se podrá inducir o construir la condición sexual de nadie y menos en un manual, demostrativo de que lo que necesitamos no es un manual de convivencia en los colegios para el respeto a la diferencia, sino un manual de convivencia nacional que estamos muy lejos de tener apegado a las libertades civiles y a los derechos fundamentales, y no a la Biblia como lo quisiera ese fanatismo político religioso.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

uno × 3 =