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La endemia de la corrupción

Actualidad Columnistas

Por Marcos Silva Martinez.

La corrupción es una enfermedad de efectos  sociales y económico-fiscales, que debe preocupar a todo ciudadano por los estragos socioeconómicos y degradación institucional que ocasiona.   

Colombia navega en una jungla jurídica sobre contratación pública, que no corresponde a lo requerido para conjurar el flagelo. Y por eso, a mayor normatividad mayor corrupción. La institucionalidad, la politiquería, la complicidad y venalidad del poder son los responsables.   

Anunciaron la solución “milagrosa” del Pliego Único. Resultó  con garrafales deficiencias. No cumple con el objeto anticorrupción. Parece redactado por inocentes analfabetas funcionales, que desconocen nuestra cultura mafiosa.  

El PLIEGO UNICO bien estructurado, debería ser obligatorio para todo tipo de contratación pública, de obras y consultorías. Podría ser antídoto contra la corrupción, si fijara número mínimo de participantes, la selección de proponentes la hicieran solamente por cumplimiento de condiciones habilitantes, lo adjudicaran solo por  sorteo con balotas entre habilitados y en ningún caso mediante puntaje.  

Para erradicar la endemia de la corrupción en contratación pública, se requiere conjugar estrategias de orden legal,  procedimental,  técnico y definición de sanciones drásticas de efectos permanentes, para ordenadores del gasto y responsables del desarrollo de los procesos de contratación y para los proponentes y funcionarios, que con su concurso, faciliten las prácticas corruptas.

Colombia enfrenta serios problemas fiscales, de endeudamiento público, de empleo, desempleo, mala calidad y obras inconclusas, subempleo e informalidad,  imputables directamente a las equivocadas políticas tributarias, al manejo deficiente del aparato productivo y pésimo e irresponsable manejo de la contratación pública, en diseños, especificaciones técnicas, costos, control, supervisión y liquidación.

La contratación pública se convirtió en la vena rota del fisco. Por  cuenta de la corrupción, la politiquería, la debilidad y concupiscencia  institucional, al fisco le roban más de $50 billones anuales.

Con la aplicación del modelo de contratación vial por concesión y APP, se impuso y generalizó el sistema de contratar con base en precios alzados,  sin estudios y diseños, ni ingeniería de detalles definitivos y por consiguiente, sin presupuesto real sustentable y esa responsabilidad la entregaron al gusto, capricho y codicia del concesionario.

En las concesiones, el contratista-concesionario, diseña las obras,  define cantidades, especificaciones  y le garantizan interventoría de bolsillo. Este sistema catapultó el costo y la mala calidad  de las obras, no solamente viales, hasta el punto de que en Colombia, la infraestructura pública cuesta entre dos y tres veces más, que en el resto de la región. Hay casos o ejemplos a porrillo.

Se  impuso la compraventa de los contratos de obras y de otras áreas del gasto y la inversión pública, mediante proponente único, y/o mediante sofismas de convenios administrativos, con empresas comerciales estatales, para luego evadir la licitación con tres cotizaciones, presentadas por el comprador del contrato.

El marco legal de la contratación esta concebido de manera que, el ordenador del gasto puede estructurar pliegos al gusto y de acuerdo con el objetivo personal y el del  mejor postor.

El direccionamiento de la adjudicación se mantiene, si al pregonado Pliego Único, le agregan la condición de ofertas EXTRAORDINARIAS (léase generosidad del proponente, como fruto de la ingeniosidad del Sr. Andrés O´Meara-“Colombia compra eficiente”)  del proponente y con ello acrecienta el puntaje para mejorar la elegibilidad.

El marco legal de la contratación pública, se puede estructurar de tal manera que sea posible controlarla, regularla y hacerla transparente.

Por las posiciones sesgadas e irresponsabilidad de congresistas, se frustran proyectos de leyes positivas sobre anticorrupción. Terminan  hundidos. La  única vía rápida, para implementar cabios en el sistema de contratación, solo se tiene la opción de que con apoyo de los Entes Nacionales de Control, el Sr. Presidente, solicite Facultades Extraordinarias al Congreso,  para promulgar nuevo Estatuto General de la Contratación, mediante Decreto Ley, con el que derogue toda la normatividad sobre contratación vigente y estructure un Nuevo Estatuto con procedimientos,  términos, precisiones y controles,  que acaben con todas las mañas que están utilizando los ordenadores del gasto y proponentes, para saquear el presupuesto público, a través de la contratación pública. Debe ser aplicable a toda entidad que maneje dineros públicos, sin ninguna excepción. ¿Por qué no derrotan la corrupción? Porque al politiquero, clientelista y delincuente de cuello blanco  no le conviene. Pero hay alternativas y salidas. El elector debe ser consciente del desastre con la corrupción  incontrolada. Vote bien.

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