Corrupción e impunidad, se convirtieron en singular instrumento de sostenibilidad del régimen y de acumulación de riqueza, para delincuentes de cuello blanco. JEP Inviabilidad del desarrollo nacional Tvnoticiascol TVNOTICIAS.COM www.tvnoticias.com.co Por cada hecho conocido el gobierno hace aspavientos y hasta crea organismos de distracción, para incautos. La realidad: nunca toma medidas capaces de erradicar el flagelo, en todos los sectores de la actividad nacional y en particular en la contratación pública y el aparato judicial. Nacional estrato social corrupción pública impunidad social

Inviabilidad del desarrollo nacional

Actualidad Columnistas

Por Marcos Silva Martínez.

Corrupción e impunidad, se convirtieron en singular instrumento de sostenibilidad del régimen y de acumulación de riqueza, para delincuentes de cuello blanco. 

Por cada hecho conocido el gobierno hace aspavientos y hasta crea organismos de distracción, para incautos. La realidad: nunca toma medidas capaces de erradicar el flagelo, en todos los sectores de la actividad nacional y en particular en la contratación pública y el aparato judicial.

La contratación pública es la vena rota de los recursos públicos y la justicia institucional, es la garante de impunidad y laxitud cómplice.

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En términos de impunidad: los resultados de las investigaciones de delitos, son ridículos. Por ejemplo: más de 6.402 falsos positivos develados por la JEP. ¿Y cuántos condenados hay?

Los gestores y responsables intelectuales, militares y civiles, la mayoría siguen libres. Presidente y Ministro, con la complicidad del Congreso, persisten en blindarlos ante la concupiscente justicia ordinaria, para garantizar el contubernio de solidaridad de cuerpo en la justicia militar y   total impunidad. Hagámonos pacito.

El aparato de seguridad nacional, por su tamaño, costo y exacciones, se convirtió en lastre económico para el presupuesto nacional. Les cuesta a los colombianos, más de $100.000 millones diarios. Es el mayor gasto latinoamericano en seguridad y defensa, proporcional al número de habitantes. No obstante, los índices de criminalidad e inseguridad que padecen los ciudadanos, en toda la geografía nacional, son dramáticos. Los hechos de corrupción en el aparato de seguridad institucional pululan, bajo el paraguas de la impunidad.

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Todo, consecuencia de la irresponsabilidad del poder político que gobierna a Colombia. 

Durante los ocho años, del gobierno de Uribe y los ocho años de Santos, crecieron exuberantes, la corrupción y la impunidad, en general. De   los pocos hechos investigados, la mayoría están amparados por la modorra e ineficacia calculada de los órganos de control, Fiscalía y procuraduría y judicial, en espera de la consabida prescripción, la coima o empuje del comandante o politiquero. Muchos actos corruptos, están bajo el amparo de la impunidad absoluta.  

Muchos ciudadanos, desconocen la magnitud, diversidad y gravedad, de los hechos de corrupción e impunidad.

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La JEP, presagia alcanzar resultados aceptables, por iniciales resultados y la normatividad excepcional que la rige, pero los paladines de la impunidad no cesan de buscar oportunidades de socavarla o destruirla. El daño moral y social, están ahí. Ya convertidos en impronta cultural, de la Nación.

La sociedad se habituó a convivir con la corrupción, la venalidad, el caos y la anarquía en el ejercicio de la administración pública. Organizaciones económicas, sociales, políticas partidistas y candidatos, generalmente evitan ocuparse del desastre moral, político y social, por los dividendos que da a la politiquería y a usufructuarios del Régimen.

Y por eso, unos pocos delincuentes perfumados, pueden apoderarse de los recursos públicos. En Neiva y el Huila, hay casos a porrillo. Acueducto, red vial, tratamiento de aguas servidas, manejo de basuras, salud, educación, deportes, (in)seguridad, desempleo, etc.

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Proliferan los carruseles de corruptos disfrazados o encubiertos: De jueces y abogados (el cartel de la toga y anticorrupción). De la contratación pública, diseminados por toda la nación. De la salud y los medicamentos.  De la tercerización laboral, etc. El presidente Santos, en una ocasión, dijo que donde se ponía el dedo salía pus, pero nada hizo para derrotar el flagelo. Las leyes, procedimientos y decisiones judiciales, parecen diseñados, interpretadas y ejecutadas   para que no respondan correcta y oportunamente por sus actos.

Los reglamentos jurídicos, para el procesamiento de delincuentes, entre ellos los de cuello blanco, están plagados de gabelas favorables al delincuente. 

¿Quién aprueba los reglamentos jurídicos y designa sus intérpretes y ejecutores? La politiquería, el clientelismo, la mediocridad y la corrupción.

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La creación y consolidación del proyecto de Estado Criminal, suscrito por narcoparapolíticos, necesitaba de unos órganos de poder a su servicio. Sus efectos y el peligro siguen ahí.

Para desmontar el conflicto, la corrupción, la impunidad, la injusticia social, la inequidad socioeconómica, alcanzar aceptables niveles desarrollo integral nacional y construir paz, hay que superar las causas que generan la desbocada corrupción e inmoralidad institucional y social. Se deben superar las causas del atraso en desarrollo industrial, tecnológico y científico, para generar empleo, superar el subempleo y la informalidad, la inseguridad ciudadana con su máxima expresión de fatalidad: la pobreza general.

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En el festín electoral que comienza, el elector debe buscar claridad y explorar críticamente, la lluvia de promesas. Ofrecen mucho y nada cumplen. Se debe votar solo por el candidato que sea capaz de demostrar las causas del atraso, las causad de la pobreza y el atraso nacional, y sea capaz de convencer con los planteamientos de solución y señalar a los responsables de la debacle nacional.  

Por responsabilidad social y moral, cambiemos de actitud y decidamos.

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