FRANKENSTEIN CONSTITUCIONAL

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Por Aníbal Charry González

Con el fallo de la Corte Constitucional que declaró inexequible parcialmente el acto legislativo 2 de 2015, eliminando el moribundo Consejo de Gobierno Judicial  -que en la práctica nunca pudo respirar-, reviviendo de rebote el cuestionado Consejo Superior de la Judicatura, la famosa reforma denominada de «equilibrio de poderes» quedó convertida en un auténtico Frankenstein  producto de la mano de varios cirujanos -Congreso y Corte-,  o como dijera un ciudadano de a pie en una colcha de retazos que ya prácticamente nadie reconoce para cumplir con la finalidad para la que supuestamente fue creado.

Y es que la inexequibilidad  ha suscitado un debate con el mismo Congreso, que considera que no es posible una reforma de la justicia por la vía de un acto legislativo, ya que estos fracasan en el examen de constitucionalidad en la Corte porque se extralimita  en sus funciones  desconociendo el poder reformatorio  que tiene el Legislativo, proponiendo la convocatoria de una asamblea constituyente para hacer una reforma integral como único mecanismo para blindarla frente al máximo tribunal.

Lo primero que hay que decir, es que en este país de abogados, ni ellos mismos saben con certeza cuál es el poder real que tiene la Corte en un estado constitucional, cuando  le atribuyen desbordamiento de sus facultades y violadora de la Carta, comenzando por el incendiario Procurador que así lo predica cuando este cuestionamiento resulta imposible, en tanto, de acuerdo a la voluntad del mismo constituyente primario que le entregó  la guarda de supremacía e integridad constitucional, lo que ella diga es la misma Constitución, así se esté o no de acuerdo con sus decisiones y su legitimidad no provenga de una elección popular que en Colombia sería imposible por el perverso sistema electoral que nos rige.

No obstante que no se conoce el contenido del fallo que ha sacado roncha, por lo que se sabe de que la creación del malogrado órgano judicial en su composición afectaba el principio de autonomía y autogobierno que la Constitución le garantizó a la justicia al permitir la injerencia de funcionarios externos, resulta razonable para considerar que se sustituía la Carta, en lo cual por supuesto no tiene competencia el Congreso  como poder constituido que no puede arrogarse funciones propias de constituyente, pues su poder de reforma tiene límites como ya lo dejó sentado la misma Corte, precisamente en guarda de su supremacía e integridad.

Así las cosas, no es que el Congreso no pueda reformar, sino que tiene límites que al parecer no conoce, lo cual tiene que revisar para que su poder reformatorio se ajuste a la Constitución. Y si bien se necesita una reforma  a la justicia para eliminar el fenómeno que ahora camina, su deficiente funcionamiento se debe más al elemento humano y a la falta de gerencia; la asamblea constituyente sería bienvenida, pero para reformar además el mismo Congreso y el sistema electoral envenenado que tenemos.

Escolio.  Todo un acierto sin duda la designación del respetado ejecutivo y académico Hernando Ruiz López como nuevo gerente de la Electrificadora del Huila.

Comentarios

1 thought on “FRANKENSTEIN CONSTITUCIONAL

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