EMPRESA CRIMINAL

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Por Aníbal Charry González.

Copio la intervención de la Fiscalía en la audiencia de legalización de capturas de 3 ex funcionarios de la Gobernación de Alan Jara en el departamento del Meta, por el enésimo desfalco al erario en cuantía superior a 18.000 millones de pesos en la construcción de una refinería de petróleo. “Se gestó una empresa criminal para apropiarse de dineros del Estado. Los aquí presentes pudieron evitar, cumpliendo con su deber, la desaparición de estos recursos”.  Y esto dijo la Contraloría en octubre de 2016 que dio origen a la investigación, que también copio textualmente: “El proyecto de la refinería se elaboró de manera incompleta y deficiente, sin planeación y en contravención del marco normativo que regula estos procesos”. Y los crímenes cometidos son los que acostumbran cometer en forma impune estos filibusteros de la clase política por cuenta del descompuesto sistema político electoral, hecho a su medida para asaltar a discreción el presupuesto público para enriquecimiento ilícito propio y de terceros pagando favores electorales y donde todos comen del mismo pestilente plato: peculado por apropiación en beneficio de terceros, celebración indebida de contratos, y contratos sin el cumplimiento de los requisitos legales.

Como no pasa una semana, de todos los años y de todos los gobiernos en  que no nos comuniquen un nuevo robo por parte de los integrantes de la clase política, hay  que concluir sin rodeo alguno, que en Colombia el ejercicio de la política es una auténtica empresa criminal para asaltar al Estado en detrimento grave del desarrollo nacional, y por supuesto, el de todos los colombianos. El procedimiento es bien conocido e impune: falta de planeación, que es lo mismo que corrupción que conduce a contratar al desgaire obras públicas que nunca se construyen para entrar a saco en el tesoro público; y si se construyen terminan costando el doble o el triple de lo que se había presupuestado como en el caso emblemático de Reficar. Eso ya es requetesabido.

 Por eso el ejercicio de la política es la empresa criminal más rentable, sólida y estable que existe en nuestro país, como que fue montada desde los albores de la República y se mantiene incólume hasta nuestros días ante la inercia de la sociedad colombiana, que comienza por la financiación de las campañas para que después vengan los desfalcos a la salud, a la educación, en la construcción de obras públicas, en la alimentación de los escolares, en la plata de las regalías y en cualquier otra actividad estatal donde meta la mano infecta la voracidad politiquera que todo lo pudre y roba.

Eso es lo que hay por democracia en este país de la corrupción y la violencia: el ejercicio permanente de una empresa criminal donde los únicos accionistas son los que integran la clase política -la más numerosa y depredadora del mundo-, que solo podrá liquidar una asamblea ciudadana por la vía de una masiva participación que reduzca su enorme y nocivo tamaño, de la mano de una reforma profunda a la justicia que pueda combatir de verdad  el criminal ejercicio que tenemos por política.

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