EL ODIO COMO POLÍTICA

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry González

Es exactamente el que ha estimulado la clase política desde los albores de la República para anegar en sangre este país mientras ella  sigue reinando en medio de la mortandad y la miseria de nuestro pueblo defendiendo sus intereses de torva casta, el cual sigue utilizando como estrategia siniestra respecto de sus contradictores, como exactamente está ocurriendo en estos momentos que estamos ad portas de una elección presidencial, y lo que es todavía más miserable endilgándole a otros el odio que ella misma  ha utilizado para que hayamos tenido desde la guerra de los Supremos en 1840: 9 guerras civiles totales y 70 parciales que pusieron un reguero de muertos, además de los de “La Violencia”.

Y es que eso es lo que vienen agitando los candidatos de la derecha metiendo miedo con el fantasma del castro chavismo e inculcando odio y deseos de venganza de la izquierda en caso de que llegue al poder como lo hace Iván Duque marioneta de Álvaro Uribe Vélez, quien siendo verdadero maestro en estimular odios y resentimientos para sacar dividendos políticos, afirma ahora marrulleramente que aspiran a seguir mal gobernando dizque para salvar el país que ellos han llevado a la ruina moral e institucional, y para que no se entronice el odio y la lucha de clases que supuestamente encarna y pregona el candidato de la izquierda democrática.

Porque no otra cosa es lo que plantea Duque que le reportó no pocos seguidores en la pasada consulta  en alianza con otros sectores  de la derecha estimuladores del odio, sino los deseos de volver a conducirnos por los terrenos de la guerra fratricida al prometer liquidar los acuerdos de paz hablando torcidamente de ajustes para que no haya impunidad pero acabando con la JEP -como lo pretende obsesivamente la senadora Paloma Violencia-, que es lo mismo que volverlos trizas, porque precisamente es  la que garantiza que no vaya a ver impunidad.

Pero que Duque –con ínfulas de estadista sin haber gobernado nada- para convocar amigos de la violencia diga que nos va a volver a sumir en la guerra, vaya y venga en el interés siniestro de su mentor, pero que la gente se lo crea para que voten por él cuando el Congreso elegido es mayoritariamente partidario del proceso de paz  que por supuesto no va a jalarle a su pérfida propuesta, salvo que se declare tirano por encargo, no deja de ser  espeluznante y producto de una sociedad patológica que desea que sigamos matándonos cuando terminamos una guerra depravada que dejó 250.000 muertos y 8 millones de víctimas, demostrativo de que seguimos votando al vaivén del odio que inoculan estos políticos malvados, mientras, itero,  se siguen repartiendo el país como históricamente lo han hecho.

 Por eso ahora mismo lo que debe resolver el pueblo colombiano sin fanatismos es: si nos vamos a seguir matando por esos odios de fachada o tratamos de construir civilizadamente por fin un país en paz donde reine verdaderamente el pueblo colombiano y no estos farsantes amigos de la violencia en beneficio de su atosigada casta.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 − tres =