EL IMPERIO ARREMETE

Actualidad Columnistas

Por Eduardo Gutiérrez Arias.

Cuando el mundo entero centra todos sus esfuerzos en salvar vidas y amortiguar los terribles efectos del virus Covid 19, en Estados Unidos su presidente Donald Trump, lanza como cortina de humo, una nueva campaña de desestabilización contra el gobierno venezolano de Nicolás Maduro. Sin pruebas conocidas lo sindica de terrorista y narcotraficante y de ser el jefe del “Cartel de los Soles” para exportar cocaína a su país. Al ordenar su arresto ofrecen, como en las películas de pistoleros, una recompensa de quince millones de dólares para quienes den información que conduzca a su captura. Esto sucedió poco después que la policía colombiana capturara un camión cargado de armas sofisticadas, que según lo dijo a la radio colombiana el general retirado del ejército venezolano, Clíver Alcalá, habían sido compradas por él con el apoyo de Juan Guaidó y asesores del gobierno norteamericano, para organizar un golpe de estado contra el gobierno de Maduro. En la semana anterior el contagio de coronavirus en Estados Unidos llegó a 215.000 personas y los muertos sumaron 4.757, que los coloca como la nación más afectada del mundo por la pandemia, y todo porque su presidente se negó a decretar una cuarentena estricta, buscando mantener a flote su economía y procurando que las ganancias de las grandes multinacionales no se redujeran por el confinamiento. El resultado ha sido que la infección se ha salido de control y que la economía amenaza con una caída similar al gran crack de 1.929. Así su candidatura a la reelección puede estar en entredicho y para salvarla nada mejor que una invasión a su principal enemigo en Latinoamérica que es la República Bolivariana de Venezuela, sin importar los cientos de miles de muertos que puede provocar no sólo la guerra sino también una pandemia sin control. Trump debe saber que no estamos en 1989, cuando Bush ordenó la invasión de Panamá para desalojar a Noriega del Poder. Maduro llegó a la presidencia en unas elecciones libres donde triunfó, no en un golpe de estado como Noriega. Tampoco Maduro ha sido agente de la CIA como lo fue aquel. Ahora los tiempos son otros. El capitalismo no está en su apogeo sino en una gran crisis. Nuestro presidente Duque debe meditarlo mucho antes de respaldar las acciones aventurera e irresponsables de Trump, y que pase a la historia como el gran traidor de Latinoamérica y de los ideales bolivarianos, involucrando a Colombia en un conflicto de resultados inimaginables

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diez − 6 =