La crisis social, económica, fiscal y política que experimenta la nación colombiana, en el presente, no es imputable a la protesta social por que sí. Por sí misma. Dicha protesta social, en todos los sentidos, es el resultado de la acumulación de incumplimientos de obligaciones socioeconómicas y políticas del estado y denegadas sistemáticas e irresponsablemente, por todos los gobiernos, desde la independencia nacional, hasta nuestros días. La primera expresión y prueba de los efectos de las causas señaladas aquí, se verifican en el atraso secular del desarrollo nacional. El desastre socio - económico nacional tvnoticiascol TVNOTICIAS.COM www.tvnoticias.com.co

El desastre socio – económico nacional

Actualidad Columnistas

Por Marcos Silva Martínez

La crisis social, económica, fiscal y política que experimenta la nación colombiana, en el presente, no es imputable a la protesta social por que sí. Por sí misma.

Dicha protesta social, en todos los sentidos, es el resultado de la acumulación de incumplimientos de obligaciones socioeconómicas y políticas del estado y denegadas sistemáticas e irresponsablemente, por todos los gobiernos, desde la independencia nacional, hasta nuestros días.

La primera expresión y prueba de los efectos de las causas señaladas aquí, se verifican en el atraso secular del desarrollo nacional. Los gobiernos, sumisamente ante el modelo económico impuesto, facilitaron la concentración de la riqueza y el capital y con la apertura, prefirieron sustituir producción nacional por importaciones, desde naciones de mayor desarrollo.

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Así castraron la producción agropecuaria nacional en particular e impidieron el desarrollo industrial, tecnológico y científico y frustraron e impidieron la generación progresiva de puestos de trabajo.

Esa mentalidad persiste y actitud persiste y se agudiza. Se condicionó y sometió la soberanía nacional, para satisfacer el recetario de los centros de poder económico y geopolítico del mundo. Esa mentalidad y sumisión persiste dominada por la ambición de ganancia excluyente, de gremios económicos, empresarios y poder público en general. 

Gravísimo si consideramos que el gobierno, gremios y empresarios, por su irracional actitud ante la protesta y sus causas y peticiones de dirigentes y comunidad víctima, parece que no quieren entender las causas y la justificación de la protesta y menos contribuir a encontrar solución válida sostenible y al contrario, optan por solidarizarse, aprobar y apoyar la respuesta agresiva y criminal del estado.    

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Da grima escuchar a dignatarios del poder público y a representantes de gremios y del poder económico, vociferar contra la protesta y satanizar a los dirigentes y participantes directos del paro nacional, por no poder abastecer a sus fábricas y talleres de materias primas, como lo hace el Comandante de ANALDEX (Díaz) y de la SAC muchos otros, porque dejan de ganar plata, pero nada les importa los millones de desempleados, subempleados e informales, que no logran redondear un salario mínimo por mes de angustia laboral y menos satisfacer sus necesidades básicas de subsistencia. 

Gremios, comerciantes, empresarios y gobierno esgrimen el socorrido argumento que no se puede transportar desde los puertos, los alimentos, agroquímicos y otras materias primas importados y que son la causa de la crisis socioeconómica y política presente.

Pero no piensan y concluyen que se tienen que importar, porque no se producen en Colombia, como   se producían antes de la apertura y que ese hacho liquidó puestos de trabajo nacional. Al no producirlos en Colombia, esos empresarios niegan puestos de trabajo a colombianos e impiden el desarrollo industrial nacional.

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¿Dónde está el análisis del vertebral problema y las decisiones para solucionar a fondo las causas que lo generan? 

Hoy, Colombia importa 100% del trigo que consume y más del 75% de la demanda de maíz, 1.5 y 6.0 millones de toneladas respectivamente. El 48% del consumo de leche y 60% del consumo de algodón, además de frijol, lenteja, miel de abeja, etc. para un total que supera los 6 millones de toneladas.

Son temas que deben resolverse positivamente, para resolver las necesidades laborales e ingresos del pueblo empobrecido y reducir paulatinamente las causas del malestar social, mejorar las condiciones de vida, e impulsar el desarrollo económico nacional integral.

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Es imprescindible mejorar el salario mínimo hasta alcanzar el nivel del costo de la canasta familiar mensual. Se debe desmontar el carácter de mercancía de la salud y la educación y del mismo trabajo, entre otras reformas estructurales.

Son temas que nada importan a los usufructuarios del poder político y económico, como lo están demostrando, pero que sin resolverlos racionalmente, impiden lograr solución a las causas de la protesta social que tanto molesta a la irracionalidad socioeconómica de gremios, empresarios y gobierno.

El real paro socioeconómico y político, el pueblo lo debe hacer en las urnas. No debemos votar por los mismos, que siempre explotan el poder público. 

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