El controlado selecciona quien lo controle

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El correr de los años, el crecimiento exponencial de la corrupción, el deterioro en los Poderes Públicos y la galopante debilidad ideológica de los partidos políticos en países como Colombia, permiten que la intencionalidad de instituciones creadas al tenor de la Democracia, inviertan valores, acomoden objetivos al interés personal y surja falsa filosofía del gobierno del pueblo para el pueblo.

En ese sentido en la filosofía de la democracia se afirma que:

El Congreso de la República, las Asambleas y Concejos están para ejerceré control político.

La Contraloría General de la República y sus correspondientes contralores departamentales y municipales, para hacer el control fiscal.

La Procuraduría y el impresionante grupo de funcionarios en todos los departamentos del territorio patrio, debe ejercer el control disciplinario.

La Fiscalía y su poderosa y amplísima nómina esparcida en todos los rincones del país, tiene que ejercer el control penal.

El Ejecutivo Departamental y los Municipales están obligados a ejecutar bien las cosas.

Infortunadamente estos principios tutelares no se cumplen y muchos de quienes ejercen, por elección, esas posiciones, solo les importa el beneficio personal, cumplir a su “jefe” político y lucrarse del erario para sí y para su cohorte, así acumulen denuncia tras denuncia con claras, contundentes y concretas evidencias, por sus erráticos procederes.

Ahora idearon, utilizar redes sociales, las ligas de “seguidores pagos” encargados de lanzar loas y alabanzas cada vez que Aquellos anuncian una promesa politiquera floja e incumplible.

EL EJEMPLO

En un debate en la Asamblea Departamental de Meta, uno de los miembros de la Corporación advirtió:

“De donde aquí, que cuando el Contralor no sale de los afectos del Gobernador o el Alcalde entonces es malo o pésimo. Se volvió manía hoy que Contralores Departamentales y Municipales deben ser del bolsillo y del resorte de Gobernadores y Alcaldes, es decir. que el contralado debe seleccionar quien lo controle”.

Es evidente, lógico y de comprensión fácil que un Contralor que no esté en la coalición de gobierno es el contrapeso que se necesita en la Administración Pública, porque para hacer las cosas bien en una administración Departamental o Municipal no necesitan amigos en las Contralorías.

Como este ejemplo existen muchos otros, que, si se ajustan a las verdaderas disposiciones democráticas otro sería el papel de las IAS, como reza el adagio popular “otro gallo cantaría en el gallinero” En ese mismo sentido, Los Contratistas seleccionados por El Estado (Nación, Departamento y Municipio) no necesitan de Los INTERVENTORES para cumplir bien con los términos establecidos en el contrato conferido por los manejadores del erario. Es bien conocido que los Interventores son amigos muy cercanos al ejecutor del contrato oficial, razón por la que certifican inversiones inexistentes en obras confiadas por el Estado y pagadas con recursos del erario. Claro, existen excepciones. Pero infortunadamente escasas, ante la poderosa presencia de la corrupción que aparece en las más humilde Administración pública del territorio patrio, auspiciada por quienes fueron seleccionados en las urnas o son los caciques de pueblos y regiones.

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