energía renovable Cualquier ciudadano en el planeta, puede verificar efectos concretos del aumento de la temperatura terrestre. Calores sofocantes durante mayores periodos del día y del año. Reducción de caudales de fuentes superficiales de agua y manantiales. Derretimiento de glaciares. Efectos sobre producción agraria, desorden climático, etc. En Panel Internacional sobre Cambio Climático IPCC, del 2018 (Polonia), fijaron la meta máxima y punto de inflexión de crecimiento de la temperatura, hasta 1.5C°, respecto a la media preindustrial (15C°) El cataclismo climático puede evitarse tvnoticiascol www.tvnoticias.com.co

El cataclismo climático puede evitarse

Actualidad Columnistas

Por Marcos Silva Martínez.

En Panel Internacional sobre Cambio Climático IPCC, del 2018 (Polonia), fijaron la meta máxima y punto de inflexión de crecimiento de la temperatura, hasta 1.5C°, respecto a la media preindustrial (15C°).

La cifra 1.5°C° es considerada meta extrema, para poder conjurar el riesgo de una catástrofe ambiental a final del siglo 21.

En el COP21 (2015, París) consideraron que el crecimiento no debía superar los 2.C°. Predijeron que, bajo esa condición, diversas regiones de la tierra se tornarán inaptas para la sostenibilidad de la vida.

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Registros posteriores al COP21, indican que, en los últimos 30 años, la temperatura media global aumentó 0.8C°.

Es un resultado, que debe servir de referente y advertencias a todo ciudadano, pero en particular a quienes disponen de poder de decisión, económica y política, en el planeta.

Cualquier ciudadano en el planeta, puede verificar efectos concretos del aumento de la temperatura terrestre. Calores sofocantes durante mayores periodos del día y del año. Reducción de caudales de fuentes superficiales de agua y manantiales. Derretimiento de glaciares. Efectos sobre producción agraria, desorden climático, etc.

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Está probado y reconocido que el CO2, es un gas de efecto invernadero y que la mayor fuente de generación es el consumo de carburantes fósiles, específicamente, derivados del   petróleo y gas y carbón en generación eléctrica. Calculan   que aportan el 98.9% de CO2, del total de gases que producen efecto invernadero. 

El consumo de petróleo en el planeta, en 2019 (antes de pandemia), superó los 100 millones de barriles/día. Hoy 29-04-2022, bordea los 115 mbd. De ese consumo diario, 80% se destina a producción de, combustibles para motores de combustión interna y generación eléctrica.  Esa demanda, crece incontenible, debido al crecimiento de oferta y demanda de equipos consumidores de carburantes fósiles y generación eléctrica.

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El número de vehículos en uso en 2021 en el planeta, superó los 1.500 millones de unidades convencionales. Uno por cada 5 habitantes. De acuerdo con investigaciones recientes, cada vehículo produce promedio 8 toneladas equivalentes de CO2/año.

La combustión interna en motores, además del CO2 y otros gases de efecto invernadero, produce calor (escape-exosto).

De acuerdo con la Ley Cero de la Termodinámica, al esparcirse en el aire, produce efectos térmicos. Un galón de gasolina consumido en carburación, produce 2.2 kg equivalentes de CO2 y uno de diésel 2.6 kg., equivalentes. Y 125.000 BTU- calor. Este efecto no ha tenido el interés de análisis requerido.

La generación de CO2, rompió nuevo record con 36.300 millones de toneladas equivalentes en 2021.

Son hechos y cifras comprobados que permiten dimensionar la amenaza cierta que gravita sobre los seres vivos, generalmente ignorada por muchos. Son cifras   que deben motivar y decidir la sustitución de fuentes de energías contaminantes por fuentes de energía cero emisiones de CO2 y mínimo calor.

Se considera que el mayor impacto en la reversión de la amenaza se puede dar mediante sustitución de uso de carburantes mediante uso de motores eléctricos y fuentes de generación de energía eléctrica renovables, como la hidráulica, eólica y fotovoltáica.

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Ante la amenaza del calentamiento global y sus consecuencias, la comunidad mundial y en particular los gobiernos, instituciones, empresarios y sociedad de todo el planeta, deben asumir responsabilidades y tomar decisiones al respecto. El informe de la ONU sobre la amenaza climática, es claro y contundente y sustentable, pero las respuestas concretas de los centros de poder económico-político, no corresponden a la gravedad de la amenaza.

Los gobiernos de todas las naciones, organizaciones económica-gremiales de proyección internacional, organizaciones académicas y la sociedad en general, pueden decidir, participar y apoyar de diversas formas, con decisiones como:  

Fijar metas concretas para la prohibición el uso del carbón, para generación de energía eléctrica en todo el planeta a partir del año 2025 y emplazarlo con generación fotovoltaica, eólica o hidráulica.

Unas pocas naciones, ya fijaron metas concretas para la sustitución de consumo energías de fuentes fósiles. La República Popular China, fijó cumplir metas de sustitución de consumo de carbón y carburantes de origen fósil, por energía eléctrica limpia, y es la de mayor dinámica en producción de vehículos eléctricos. 

Shenzhen, ciudad china de 12.500.000 habitantes provee el transporte público con 16.500 buses (tipo padrón Bogotá), 100% eléctricos a base de baterías.  Y el 40% de los vehículos particulares y públicos son impulsados por energía eléctrica a base de baterías.

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En cambio, la Administración Distrital de Bogotá, en la convocatoria (2017) para la reposición de más de 1400 buses de la flota de Transmilenio, tuvo oportunidad de hacerla con equipos de cero emisión de CO2, pero desaprovechó la oportunidad.

Todos los Gobiernos mediante políticas de estado y Empresarios del sector automotriz y del transporte, deben fijar y cumplir metas para sustituir el uso y producción de vehículos de combustión interna, por vehículos eléctricos cero emisiones de CO2.

El Concejo Distrital de Bogotá y los alcaldes de todas las ciudades de Colombia y el planeta, deben tomar decisiones concretas para que todas las nuevas reposiciones de equipos de transporte público, se haga con equipos impulsados con energías limpias, acumuladores-baterías.

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A manera de información y referente, registros directos indican que un articulado tradicional de TM (Bogotá), consume en promedio 1400 galones de ACPM por mes y produce 11.25 toneladas equivalentes de CO2, en el mismo período.

Está demostrado que el uso de gas como carburante, solo reduce el 50% de generación de CO2, respecto al uso de diésel.

Con criterio constructivo y responsabilidad social y política, el próximo gobierno nacional y el congreso, deben institucionalizar políticas de estado específicas, relativas a la reposición de todo el equipo automotor en el territorio nacional, particulares, de servicio público y de carga, y establecer el 2030 como fecha límite, para que todo nuevo equipo que ingrese al servicio sea cero emisiones de CO2, en todo el país.

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Adicionalmente, está probado que la vegetación en su proceso de fotosíntesis capta y transforma CO2 y libera O. Este hecho probado, debe hacer decidir a todos los gobiernos de Colombia y a empresarios y ciudadanos del mundo en general, a comprometerse a reforestar y adoptar políticas de estado en producción agropecuaria, que garanticen la protección de la vegetación existente y a restituir los millones de hectáreas perdidas por deforestación.

Investigaciones han establecido que un árbol tamaño medio, absorbe 21.8kg equivalentes/año y una hectárea de bosque, 100 ton. equivalentes/año.

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El próximo gobierno debe reestructurar el integralmente el Ministerio del Medio Ambiente, para garantizar que cumple objetivos concretos de preservación de los recursos naturales y las Corporaciones Ambientales regionales, para rescatarlas del parasitismo burocrático, la politiquería, el clientelismo y la corrupción administrativa-contractual.   

Si toda la comunidad global y sus representantes en el poder, entienden la gravedad de la amenaza climática presente y se apersonan de la reversión y solución, es posible conjurar la inminencia catastrófica del calentamiento global. Revertir y conjurar las causas y efectos, es un deber moral, ético y social por el que todo ser humano y en particular los gobiernos deben responder incondicionalmente.

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