Los resultados socioeconómicos, políticos e institucionales, del ejercicio del poder, son desastrosos y se profundizan año tras año, en Colombia. Nunca ha habido voluntad política, ni responsabilidad social, de los gobernantes, para ejercer la función pública en beneficio de todos los ciudadanos. Esas condiciones produjeron y definieron el caldo de cultivo que alimenta la inequidad socioeconómica, la pobreza y miseria, el desempleo y subempleo, la segregación social e inseguridad ciudadana, flagelos socioeconómicos que agobian al pueblo colombiano desde siempre y producen el malestar social que termina en protesta popular. La corrupción y la anarquía institucional están latentes y activas desde hace más de 200 años y se catapultaron, en los últimos diez y nueve años (Uribe, Santos, Duque-Uribe). Desinterés en desarrollar la función pública tvnoticiascol TVNOTICIAS.COM Neiva Huila Colombia

Desinterés en desarrollar la función pública

Actualidad Columnistas

Por Marcos Silva Martínez

Los resultados socioeconómicos, políticos e institucionales, del ejercicio del poder, son desastrosos y se profundizan año tras año, en Colombia.

Nunca ha habido voluntad política, ni responsabilidad social, de los gobernantes, para ejercer la función pública en beneficio de todos los ciudadanos.

Esas condiciones produjeron y definieron el caldo de cultivo que alimenta la inequidad socioeconómica, la pobreza y miseria, el desempleo y subempleo, la segregación social e inseguridad ciudadana, flagelos   socioeconómicos que agobian al pueblo colombiano desde siempre y producen el malestar social que termina en protesta popular.

La corrupción y la anarquía institucional están latentes y activas desde hace más de 200 años y se catapultaron, en los últimos diez y nueve años (Uribe, Santos, Duque-Uribe). Y tal como se percibe la mentalidad el actual gobierno, la problemática social no tendrá solución y amenaza con desencadenar un desastre nacional.

Sin profundas, radicales e integrales reformas institucionales y de toda la normatividad legal vigente, incluidas drásticas normas legales y procedimentales, para contener y erradicar la corrupción y la inmoralidad, el declive institucional, ético y moral del poder en Colombia, la nación puede caer en anarquía total y desastre socioeconómico y moral. 

Estudios, encuestas e investigaciones señalan que empresarios-contratistas, precisan que para acceder a contratación pública tenían y tienen que pagar coima. Resultados: en 2008 el 54%, el   56% en 2.010, el 62% en 2014 y el 94% en 2015. El estado no hace nada para extirpar esos flagelos. La corrupción y la impunidad siguen rampantes y crecientes. 

Hay caos en contratación pública, en educación, en salud, etc.  Eso mismo se evidencia con las concesiones viales 4G, en todo Colombia. Las contrataron sin diseños previos y sin presupuesto real, para que luego cobren como en REFICAR. Similar a los supuestos intercambiadores viales, el estadio, la PTAR, El Reservorio y otros en Neiva. En todos los casos el responsable es el  poder público y la institucionalidad. 

Hay anarquía total en el ejercicio del poder público.  La impunidad y la laxitud institucional, terminan subsanando la mayoría de casos denunciados y abiertos, a favor de los delincuentes de cuello blanco.

Ese acumulado de irregularidades institucionales, técnicas, administrativas, jurídicas, fiscales, etc., todas contra el fisco nacional y en contra de las mayorías de bajos ingresos, son las raíces, la fuente del malestar social de hoy y de la protesta social.

Los ciudadanos generalmente no reflexionan sobre antecedentes de políticos y dirigentes y hachos de gobierno. Y el alto poder no se ocupa de esos hachos porque no le conviene.

Para justificar su irracionalidad e irresponsabilidad política y social, invocan derechos ciudadanos, derechos democráticos y se apoyan en los gremios económicos, que son a los que realmente representan. Así es el poder público colombiano.   

Con el actual gobierno, seguirá deteriorándose como consecuencia de los evidentes sesgos inocultables en la conformación del equipo de gobierno, favorable a la concentración de la riqueza, al amiguismo, al cálculo personal, siempre en contra del interés social general. 

Los órganos de control, el gobierno, los políticos (politiqueros) y burócratas de carrera, conocen las causas y   en consecuencia deben buscar solución. Solución sí hay. Saben que, en el fondo, son los fundamentos de la inequidad socioeconómica y el malestar social y la protesta pública. Pero con contumacia prefieren ignorarlo.

Los órganos de control y el poder público en general, son fortines de la politiquería y el clientelismo, manejados al antojo del populismo corrupto en el poder. Por eso no hay solución.

El ciudadano debe entender y ser consciente que con el voto se puede derrotar la tiranía ejercida es de las altas esferas del poder, contra el pueblo anónimo colombiano.

El poder, lo deben ejercer los mejores y no los más maleables, perversos, incapaces y mediocres.

En el caso del actual gobierno: Por qué Carrasquilla, Claudia Ortiz, Pacho Santos, Darío Acevedo, Alejandro Ordoñez, Barbosa, Cabello Blanco, Claudia Blum, etc., etc. los resultados están a la vista.

Por eso nadie debe hacerse ilusiones. No se puede pensar mejores tiempos y condiciones sociales, económicas e institucionales, si se continúa votando equivocadamente, por quienes no representan a las mayorías del pueblo. Es el desafío para los electores en las próximas contiendas electorales. 

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