COCA Y PROGRESO

Actualidad Emprendimiento / Gente

Por Aníbal Charry González

En el debate de control político sobre fumigación de cultivos ilícitos que se llevó a cabo en la Comisión primera de la Cámara de Representantes, la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, bien encartada con el tema y con la reforma a la justicia que va camino del fracaso como todas las anteriores que ha tramitado el Congreso por el cúmulo de intereses particulares encontrados que allí priman a la hora de las reformas, menos los nacionales; decía que este Gobierno se estaba tomando muy en serio el problema de las drogas, trabajando en la construcción de una política integral para presentarla al Consejo Nacional de Estupefacientes para su aprobación.

Esa política antidrogas,  estará construida sobre cinco grandes pilares: “reducción del impacto del consumo de drogas; reducción de la disponibilidad de drogas; desarticulación de las organizaciones criminales y afectación de las economías y rentas criminales”, que estarán transversalizadas por “la generación de las condiciones territoriales para poder impulsar economías lícitas de carácter rural y urbano. Sino llevamos desarrollo rural a las regiones afectadas por cultivos ilícitos no podremos resolver el problema”. Sin duda, atinada política integral que suena familiar como anuncio de todos los gobiernos, pero que al final fracasan como lo avizora la ministra, porque desarrollo rural en las zonas afectadas por los cultivos ilícitos es precisamente lo que no llevan los gobiernos, y por eso la coca se convierte en el verdadero progreso donde no hace presencia el Estado y por eso no podemos resolver el espinoso asunto.

Y es que exactamente eso es  lo que quedó confirmado en una crónica de Salud Hernández publicada en El Tiempo, donde entrevistó a un gobernador indígena en la zona caliente de Tumaco,  que afirmó enfáticamente que habían abandonado la defensa de la Pacha Mama que por siglos hicieron sus ancestros para echarse en brazos de la coca. Como no. Dijo el líder indígena: “Estamos navegando en coca, uno no puede tapar la realidad con un dedo. En el pasado hicimos paros, firmamos unos trescientos acuerdos, y nunca el gobierno ha cumplido. Y es con la coca como hicimos nueve puentes y dos van en camino, también construimos kilómetros de placa huella, y muchos campesinos mejoraron sus casas”. Lo dicho, si es la coca la que lleva el progreso a esas regiones sempiternamente abandonadas, cualquier política antidroga fracasa, y pienso, –escéptico que soy con la gestión de todos los gobiernos por lo que siempre hacen, o dejan de hacer -, que en esta oportunidad se quedarán en eso, en pomposos anuncios que no resolverán el endémico problema.

Ya sabemos que aquí lo que se refuerza es la represión  cuando las cosas se salen de madre en materia de seguridad como en Tumaco y Buenaventura, y para muestra lo que dijo el  presidente Duque en esta última ciudad atrasada, empobrecida y violenta: fortalecimiento de la fuerza pública, más policía  y anuncios de fumigación con glifosato, pero inversión sostenida para desarrollo urbano y rural, esperemos.

Bienvenidos al pasado. Así cómo vamos a resolver el problema, y eso lo sabe la descreída   ministra de Justicia.

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