Neiva Huila La primera tonelada de algodón orgánico nativo producido en Colombia está ahora en las tiendas de moda del país, no como hilo o tela, este se ha transformado en camisetas de la colección Nativa, lanzada hoy por la marca colombiana Punto Blanco. La tienda, especializada en ropa deportiva, interior y exterior, compró tres cosechas del algodón orgánico que empezó a ser producido en 2020, en la Sierra la Nevada de Santa Marta, una de las montañas costeras más altas del mundo y uno de los ecosistemas más representativos de la América Tropical www.tvnoticias.com.co Algodón orgánico para para colección Nativa

Algodón orgánico para colección Nativa

Actualidad Ambiente / Agricultura

Por Ana Milena Reyes Arias. (Comunicaciones Representación FAO Colombia).

La primera tonelada de algodón orgánico nativo producido en Colombia está ahora en las tiendas de moda del país, no como hilo o tela, este se ha transformado en camisetas de la colección Nativa, lanzada hoy por la marca colombiana Punto Blanco. La tienda, especializada en ropa deportiva, interior y exterior, compró tres cosechas del algodón orgánico que empezó a ser producido en 2020, en la Sierra la Nevada de Santa Marta, una de las montañas costeras más altas del mundo y uno de los ecosistemas más representativos de la América Tropical.

En torno a la nueva camiseta Cassel, la marca ha creado una colección completa en la que la Sierra Nevada ha sido centro de inspiración por su diversidad natural y cultural, zona que ahora acoge al rescate del algodón nativo orgánico, y que incluye una serie de productos sostenibles hechos con otros materiales como algodón orgánico importado, algodón y nylon reciclados, entre otros. La empresa empezó a trabajar con materiales más sostenibles en 2020 y esta es la primera vez que utiliza materia prima de la agricultura familiar colombiana.

La primera cosecha de algodón nativo orgánico fue producida en una estación experimental de la Fundación PROSIERRA, con apoyo del proyecto de cooperación internacional +Algodón Colombia, llevado a cabo de forma conjunta por la Agencia Brasileña de Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores (ABC/MRE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia (MADR). El proyecto apoyó la cosecha 2020, el transporte y el desmote del algodón de la primera temporada, y sigue apoyando la segunda temporada que será cosechada en los primeros meses de 2021. La venta de las tres cosechas a la marca de moda colombiana es parte de la estrategia de acceso a mercados desarrollada por PROSIERRA y +Algodón Colombia.

Neiva Huila La primera tonelada de algodón orgánico nativo producido en Colombia está ahora en las tiendas de moda del país, no como hilo o tela, este se ha transformado en camisetas de la colección Nativa, lanzada hoy por la marca colombiana Punto Blanco. La tienda, especializada en ropa deportiva, interior y exterior, compró tres cosechas del algodón orgánico que empezó a ser producido en 2020, en la Sierra la Nevada de Santa Marta, una de las montañas costeras más altas del mundo y uno de los ecosistemas más representativos de la América Tropical www.tvnoticias.com.co Algodón orgánico para para colección Nativa
Con este tipo de algodón nativo orgánico de la Sierra Nevada de Santa Marta Se fabrica La camiseta Cassel por la marca Punto Blanco.

“Este es un paso de suma relevancia para la incursión del algodón orgánico como producto nacional, muchos años han pasado para recuperar la producción de esta fibra milenaria y hoy vemos con esperanza la continuidad en las buenas prácticas ya adoptadas por los habitantes de la Sierra Nevada de Santa Marta”, afirma Alan Bojanic, representante de la FAO en Colombia.

Esta cooperación orientada a mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales, en articulación con instituciones, academias, ONGs y todos los actores del sector rural, fomenta la producción y comercialización, sin dejar de lado la seguridad alimentaria y la gestión sostenible de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad, +Algodón es un ejemplo de producción sostenible e incluyente.

“Nos complace el ser parte de este proceso y especialmente de este tipo de alianzas con la empresa privada, centros de investigación y organizaciones locales, que brindan nuevas oportunidades para los pueblos indígenas y comunidades rurales, trabajando para estabilizar sus medios de vida y dar el paso a encadenamientos productivos que viabilizan el desarrollo rural sostenible en Colombia” agrega Bojanic.

Para Luz Eugenia Gallo, vicepresidente de Mercadeo del Grupo Crystal, responsable por la marca Punto Blanco, la experiencia novedosa de obtener la fibra localmente por medio de este proyecto enseñó que “es posible cultivar y procesar este material de alta calidad en el país adaptando a lo que sabemos hacer. Se requiere un gran compromiso por parte de todos en la cadena, pero, con una visión estratégica, es posible lograr que esta fibra sostenible crezca en Colombia”, señala.

La compra del algodón orgánico colombiano representa una fuerte apuesta de la marca en el futuro de la fibra nativa orgánica nacional que, según la vicepresidenta de Mercadeo, es más resistente y de mayor durabilidad que el algodón convencional. Además, representa un mercado emergente que se abre para la agricultura familiar algodonera del país y todos los eslabones involucrados en esta cadena. “Esta primera cosecha se cultivó con maíz, fríjol, arroz y ajíes, una práctica valiosa para la seguridad alimentaria de los campesinos y sus familias”, comenta Luz Eugenia.

La primera cosecha de algodón orgánico nacional y su comercialización representa un importante hito en el rescate de una variedad – el gossypium barbadense- que cuenta con una historia de más de 1.500 años de cultivo por parte de las comunidades indígenas de la región.

Acerca del futuro del algodón orgánico sostenible, la vicepresidenta de Mercadeo del Grupo Crystal, destaca que a medida que la industria y los consumidores entiendan el impacto de la sostenibilidad a lo largo de la cadena de valor, este algodón podrá convertirse en algo esencial. “Muchos consumidores han adoptado la rutina de no usar bolsas plásticas y reciclar, así que consideramos que utilizar fibras orgánicas puede ser un paso más en esas rutinas sensibles con el entorno”, explica.

Una cadena y muchos eslabones: cumpliendo los estándares de calidad

Antes de transformarse en producto de moda, el algodón pasó por una serie de procedimientos para cumplir con los protocolos necesarios para la producción orgánica; un proceso complejo que exigió gran atención en todos los eslabones de la cadena algodonera para evitar la contaminación de la fibra. Los cuidados iniciaron en el campo con la siembra y la cosecha, pasando por el almacenamiento de las pacas de algodón, el transporte, el desmote y el hilado, hasta la producción final de las camisetas.

Después de la cosecha del algodón en la Sierra Nevada de Santa Marta, entre los meses de febrero y marzo de 2020, los equipos del proyecto +Algodón Colombia y de la Fundación ProSierra coordinaron con las empresas Diagonal y Colhilados una operación para garantizar la calidad y la pureza de la fibra en su transporte hasta el Departamento de Córdoba y de ahí hasta Medellín. Para eso, el algodón recorrió cerca de 420 km en un furgón de aluminio usado para transportar agua potable, con el fin de evitar contaminación con plásticos y polietilenos.

A su llegada a Córdoba, el algodón fue entregado a la Compañía Agroindustrial del Sinú, responsable por el desmote de la fibra, que realizó una limpieza profunda en la máquina desmotadora antes de su utilización para evitar cualquier rastro de otro material que pudiera mezclarse con la fibra orgánica y contaminarla.

El algodón desmotado generó una paca de 278 kilos de fibra de algodón orgánica, que fue comercializada a la empresa Colhilados, responsable por el proceso del hilado que se destinaría al grupo Crystal, filial de la marca Punto Blanco. La etapa final fue la producción de la colección de camisetas que ahora llega al mercado de la moda en Colombia, completando así el encadenamiento de comercialización del primer algodón orgánico producido en el país.

Rumbo a la segunda cosecha orgánica

El algodón orgánico desmotado también produjo 725 kg de semillas que fueron llevadas a las oficinas de la Fundación ProSierra. Una parte fue distribuida a familias agricultoras de la Sierra Nevada de Santa Marta para siembra e intercambio de semillas, entre ellas, comunidades indígenas como los Arhuacos, Wiwa y Kogui. En la segunda temporada fue ampliada el área cultivada a 3,3 hectáreas, donde la expectativa es obtener aproximadamente 3 toneladas de algodón nativo orgánico este año.

Para el director de la Fundación ProSierra, Santiago Giraldo, la segunda cosecha demuestra que con paciencia, persistencia y buenos aliados es posible seguir avanzando en el cultivo del algodón nativo. “El apoyo del proyecto +Algodón Colombia y el compromiso de todos los integrantes de la cadena hasta llegar a la prenda en sí han sido esenciales. El interés por desarrollar una fibra de alta calidad disponible para la industria nacional en todos sus niveles, desde los pequeños artesanos hasta las grandes marcas como Punto Blanco, es cada vez mayor”, comenta Santiago.

Según el Director de ProSierra, el gran reto ahora es escalar la producción, asegurar las buenas prácticas en finca y desmote y, finalmente, poder certificar hilado y confección. Acerca de las lecciones aprendidas Santiago destaca que para poder desarrollar proyectos innovadores en agricultura es necesaria una mayor disponibilidad de fondos semilla que estén dispuestos a financiar a mediano y largo plazo ideas y proyectos como éste con el +Algodón Colombia y otros aliados.

Más algodón Colombia

El proyecto +Algodón Colombia, iniciado en el 2017, busca apoyar el desarrollo de la cadena de valor del algodón colombiano, contribuyendo a la mejora de ingresos, condiciones de vida y seguridad alimentaria de los agricultores familiares y campesinos. La iniciativa de cooperación Sur-Sur trilateral busca la implementación de un sistema diversificado de producción que combina el algodón con cultivos alimentarios intercalados y en rotación, con la adopción de buenas prácticas agrícolas, ambientales y sociales.

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