A REFORMAR EL CONGRESO

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry González.

Para reducirlo a una sola cámara máximo con 150 diputados o representantes, para reducir de contera al menos el tamaño de la enorme corrupción que tenemos, que por supuesto tiene su hontanar en la célula legislativa compuesta por una clase política venal que solo se representa a sí misma y no al pueblo colombiano, que siempre tiene que asumir las consecuencias de la corrupción con la aprobación de reformas tributarias que le meten la mano rapazmente al bolsillo, teniendo que pagar como siempre el enriquecimiento torticero de los mal llamados padres de la patria, que solo cumplen con sus funciones para satisfacer a sus clientelas y a sus financiadores  a través del soborno con lo que eufemísticamente se denomina  como mermelada, que no es más que el pago infame para que se legisle en contra del pueblo que marrulleramente dicen representar.

No existe ninguna justificación para que tengamos un Congreso con casi 300 miembros llenos de privilegios,  la mayoría más ignorantes y codiciosos que malos como los llamaba el Libertador y traficando con su credencial para satisfacer sus propias apetencias so capa de tener mayor democracia representativa, cuando otras naciones funcionan mejor con congresos reducidos como los casos de Perú con 130 o Chile con 158 para que no nos salgamos de nuestro corrupto patio latinoamericano, y no tener que mencionar las potencias europeas como Alemania que tiene apenas 69 senadores o Estados Unidos que tiene 2 senadores por cada estado de la Unión, o países como Noruega, Suecia o Dinamarca que ni siquiera tienen Senado.

Es una tarea urgente que hay que realizar por la salud de la República, que solo puede acometer el pueblo colombiano  por la vía del referendo constitucional, porque del Congreso no saldrá jamás una reforma de esa naturaleza por obvias razones, ni siquiera con lo pactado en los Acuerdos de La Habana donde no se previó la convocatoria de una Asamblea Constituyente que reforme a fondo el  pervertido sistema político electoral, fuente de toda la podredumbre que tenemos en Colombia que nos cuesta mal contados 30 billones de pesos anuales, que después tenemos que pagar todos como se ha hecho con la enésima y regresiva reforma tributaria que nos esquilma 7.5 billones de pesos, para que continúe la clase política parasitaria y corrupta que solo piensa en sus propias elecciones enquistada en el Congreso llenos de gabelas y devengando uno de los más altos ingresos del mundo para asaltar los intereses de los colombianos.

Y ese referendo que no será fácil solo podrá realizarse con la presión masiva de los colombianos por el procedimiento previsto en el artículo 378 de la Constitución, porque insólitamente para que el pueblo se exprese para reformar el Congreso tiene que pedirle permiso para que si le da la gana se pueda someter por esta vía el proyecto de reforma constitucional que reduzca al menos  el tamaño y los privilegios  de la alcantarilla de donde procede el hedor de la corrupción, para lo cual debemos organizarnos en conexión nacional para demostrar como pueblo que somos verdaderamente soberanos.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

uno × 5 =