VIENTOS DE GUERRA: SE ACRECIENTA LA TENSIÓN MUNDIAL

Actualidad Columnista

Por Carlos Tobar

No es solamente, la preocupación por la explosiva situación del medio oriente, hoy con el problema sirio como foco de confrontación entre las grandes potencias, sino la creciente agudización de la crisis coreana en el sureste asiático. En ambas, la acción agresiva de los Estados Unidos de América –potencia que bombardeó un aeródromo militar sirio y amenaza con usar la fuerza contra la República Democrática de Corea, por sus avances en el desarrollo de armamento nuclear–, pone en riesgo la paz mundial. El nuevo presidente de los EE.UU. ha hecho a un lado los mecanismos institucionales, especialmente la Organización de las Naciones Unidas, creados para solucionar las diferencias geopolíticas entre la potencia establecida y sus aliados, las potencias emergentes y los países independientes que desean preservar su soberanía, integridad territorial y nacional y, un ambiente pacífico para sus pueblos.

En ambos casos, los EE.UU. confronta las potencias emergentes: Rusia y China, por los espacios económicos y políticos en un mundo cada vez más pequeño en términos comerciales, para las grandes empresas multinacionales que se mueven en los mercados mundiales. Marx, el siempre inefable viejo Marx, afirmaba que todas las crisis del capitalismo eran causadas por la sobreproducción. Las inmensas cantidades de productos excedentarios –empezando por los grandes capitales– no encuentran espacio en los mercados en disputa, por la contradicción insalvable entre la producción social y la apropiación privada de ese producto social. La gigantesca y aberrante concentración de la riqueza mundial en menos del 1% más rico de la sociedad que se apropia del 90% de la misma, mientras el 10% restante se reparte entre el resto de la población; que es el resultado de la aplicación de las políticas neoliberales de libre comercio durante los últimos 35 años, está generando un desequilibrio social de proporciones planetarias que, amenaza el orden surgido al final de la Segunda Guerra Mundial imperialista.

Es en ese marco de referencia, sintetizado de forma apretada, que se debe analizar el surgimiento de personajes como Donald Trump, el nuevo presidente de los Estados Unidos. Y, de las aspiraciones de una parte importante de su pueblo trabajador, el que lo eligió, para que le devuelva a la época dorada de los años 60 y 70 del siglo pasado, sin comprender que la causa de sus desgracias no estriba en la competencia ‘desleal’ de los inmigrantes y la ‘amenaza del terrorismo’, sino en las políticas confiscatorias del gran capital multinacional que, ha organizado el mundo productivo contemporáneo para incrementar ilimitadamente sus ganancias monopólicas, reduciendo los costos de los salarios y los pagos de impuestos a los estados nacionales. Ambas, condiciones indispensables para garantizar el nivel de vida alto de los pueblos trabajadores.

Si a esa situación le sumamos las aspiraciones de los países emergentes, o los intentos de estabilizar situaciones privilegiadas de países desarrollados –Europa y Japón–, podemos entender la agudización de las contradicciones entre los EE.UU. y el resto de países del planeta. En este estado de cosas es que podemos entender por qué, Trump es un peligro potencial para la paz mundial.

 

 

Likes(0)Dislikes(0)

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *