UNA ELECCIÓN QUE DEBERÍA IMPORTARNOS

Actualidad Columnista

Por Carlos Tobar

Vivimos en una época de gran turbulencia política. No solo en Colombia, o en América Latina, o en el Medio Oriente (el teatro por excelencia de la confrontación entre las grandes potencias imperialistas), o en África, o en el sureste asiático…No. Los sismos políticos se suceden ahora, a diario, en la Vieja Europa y en los EE.UU. No acababa de pasar el Brexit (la sorpresiva salida de la Gran Bretaña –la cuna del capitalismo–, de la Comunidad Económica Europea), cuando desde el país emblemático del poder financiero mundial, los Estados Unidos de América, se levanta el nacionalismo más hirsuto contra la globalización neoliberal.

Porque la campaña electoral de la primera potencia mundial, ha adquirido esa connotación.

La confrontación de Hillary Clinton y Donald Trump, es –en el fondo– el enfrentamiento entre los intereses de Wall Street, de la gran banca mundial y los intereses nacionalistas de los trabajadores y empresarios pequeños y medianos que la globalización dejó a la vera del camino. Para estos últimos, Trump se ha convertido en su voz reivindicativa: les está ofreciendo devolver el esplendor de una economía con suficientes empleos, bien remunerados; para ello revisará los tratados de libre comercio, empezando por el Nafta –el acuerdo comercial con Canadá y México–, que según él, se han llevado los empleos de los norteamericanos para esos países o para China. Es decir, ofrece devolver la rueda de la historia y anclar a ese país en la época dorada de mediados del siglo pasado.

Ese análisis tiene su asidero en la realidad. La gran contradicción de la globalización financiera neoliberal, radica en que ese andamiaje económico solamente favorece a los ricos de los países ricos y a los ricos de los países pobres. Los únicos ganadores son las grandes multinacionales que han concentrado las actividades económicas en proporciones que no se veían desde la antesala de la primera guerra mundial. Tal como lo analizó el economista francés, Thomas Piketty, quién en un juicioso estudio probó que el 0,001% de los ricos del mundo, han acumulado, en los últimos 40 años, más del 90% de la riqueza mundial. Mientras tanto, en el otro extremo, los excluidos, especialmente los asalariados sin capacitación, viven, por ejemplo, en los Estados Unidos, con ingresos que no han tenido ningún crecimiento en los últimos 42 años, donde los más pobres tienen ingresos similares

a los de hace 60 años. Lo más grave, es que parte de esa riqueza altamente concentrada proviene de la práctica nociva de no pagar impuestos: como lo reconociera uno de los grandes inversionistas de Wall Street, el magnate Warren Buffett, quien afirmó que su secretaria pagaba más impuestos que él.

En ese ambiente, con una candidata altamente desprestigiada, de un gobierno que carga con 8 años de desgaste por políticas promonopólicas, la demagogia de Trump, al ofrecer atender el mayor reclamo del americano blanco de clase media, o incluso de otros sectores raciales, o de inmigrantes, de más fuentes de empleo con buenos salarios, puede tener éxito.

Así, uno de los peores candidatos en la historia de la potencia del norte podría ser elegido presidente. Vaya enredo político el que está creando la globalización neoliberal en el mundo

Likes(0)Dislikes(0)

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *