UN TRASPIES DE PIEDAD CORDOBA

Actualidad Columnista

Por Eduardo Gutiérrez Arias.

Piedad Córdoba ha sido una importante líder política colombiana, exsenadora de la república, perteneciente a la izquierda del partido liberal, decidida defensora de los derechos humanos, la equidad de géneros, las minorías marginadas, luchadora por la paz, muy perseguida por la derecha especialmente por su amistad y afinidad política con los líderes de la revolución cubana y con el Chavismo en Venezuela. Su búsqueda de una solución política al conflicto armado en el país y su mediación junto al presidente Chávez para la libertad de 6  parlamentarios secuestrados por las FARC terminaron siendo factores coadyuvantes para que el procurador Alejandro Ordoñez montara un proceso disciplinario contra ella, acusándola de colaboradora de esta guerrilla, siendo destituida en noviembre de 2.010 de sus funciones como Senadora de la República e inhabilitada durante 18 años para ejercer cualquier cargo público. En el año 2016 el Consejo de Estado hecho abajo esta sanción y la rehabilitó plenamente en el ejercicio de sus derechos.

Este pasado de luchadora democrática hace inexplicable que equipare a Álvaro Uribe con Gustavo Petro y les pida a ambos marginarse de la vida pública como si ambos hubieran sido presidentes.  Entendible que lo haga Fajardo, preocupado porque el espacio político nacional tiende a ser cubierto por estas dos figuras ubicadas en los extremos del espectro ideológico, reduciendo radicalmente la franja del centro. Uribe no renuncia porque es un hombre enfermo de ansias de poder como Hitler, Mussolini o Franco y porque a pesar de llevar 20 años gobernando a Colombia, nunca logró consolidar un régimen fascista como habría sido su propósito. A Uribe sólo lo sacarán del escenario político dos eventualidades: una condena de la Corte Suprema de Justicia o de un organismo penal internacional por alguno de los tantos delitos por los que es investigado o que su franja de opinión favorable se reduzca tanto que deje de ser decisiva en las grandes confrontaciones nacionales.

Aunque en la izquierda colombiana ha venido floreciendo un valeroso equipo de líderes que hoy enfrenta con audacia, decisión y claridad ideológica, el régimen uribista presidido por Duque, ninguno o ninguna reúne la formación intelectual de estadista de Gustavo Petro, su experiencia política y administrativa y su decisión inquebrantable de transformar democráticamente este país. Petro ha propuesto dos grandes tareas: construir un programa de unidad de las fuerzas democráticas para el 2.022 y realizar una consulta interpartidista entre sus líderes para allí escoger el candidato presidencial alternativo al actual régimen. Piedad Córdoba debería contribuir en esa tarea antes ponerle zancadillas a la misma.

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