SURGIMIENTO Y DECADENCIA DEL PODER DE DOMINACIÓN

Por Marcos Silva Martínez.

La historia enseña que el poder económico-político y capacidad de dominación internacional, que ejercen determinadas naciones, coincide con sus altos niveles de desarrollo, económico, científico y tecnológico, logrados. Que ese potencial de poder y capacidad de dominación, generalmente desencadena abusos de poder y que, con el transcurso del tiempo, y el desarrollo y universalización del conocimiento científico-técnico, esa capacidad de dominación llega a su punto de inflexión, caracterizado por el declive competitivo y del poder político.   

Bajo los efectos de esas circunstancias, los electores de esas naciones, tienen que enfrentarse a la evidencia del declive de poder y a sus consecuencias y es cuando con facilidad pueden ser deslumbrados por espejismos populistas, que los llevan a elegir gobernantes irresponsables y mediocres, que siempre se rodean de personajes oscuros, obsesivos y compulsivos. 

La mediocridad recurre al autoritarismo y a la fuerza, condiciones que atraen siempre a hombres de escasa moralidad y racionalidad.  

Es lo que le ocurre a EEUU, con el Sr. Trump, narcisista obsesivo compulsivo, mitómano irredimible, calculador, secundado por un equipo de gobierno y asesores de ultraderecha, como John Bolton, Elliot Abrams, Mike Pompeo, la directora de la CIA, Gina Haspel, las mayorías republicanas, entre otros.

Las políticas de dominación las aplican mediante imposición de tratados o desconocimiento de ellos, intervención en la imposición del modelo económico, sanciones económicas, condicionado endeudamiento público, amenaza militar y/o acuerdos de cooperación (Plan Colombia, antinarcóticos) y espionaje, etc. 

Bajo premisas y objetivos propios del hegemonismo del poder, mediante decisiones y acciones autocráticas, Los EEUU han intervenido e intervienen en el ejercicio del poder de naciones, quitando o imponiendo gobernantes, desestabilizándolos y/o asfixiándolos económicamente, dirigiendo y condicionando la estructuración de marcos institucionales débiles y laxos, favorables a los objetivos del mercado y la circulación del capital transnacional. Son acciones y efectos que el planeta y en particular Latinoamérica padece sistemáticamente, y que recrudecen con el obsesivo objetivo de la reelección, del Sr. Trump.

140410-N-CC789-034 PASCAGOULA, Miss. (April 10, 2014) More than 900 Sailors and Marines assigned to the amphibious assault ship Pre-Commissioning Unit (PCU) America (LHA 6) march to the ship to take custody of it. The U.S. Navy officially accepted delivery of the amphibious assault ship from Huntington Ingalls Industries during a custody transfer ceremony in Pascagoula, Miss. America is the first ship of its class, replacing the Tarawa-class of amphibious assault ships and is scheduled to be commissioned in late 2014 in San Francisco. (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 1st Class Vladimir Ramos/Released)

Esa dominación, la facilitan en naciones dependientes y sometidas, gobernantes irresponsables y mediocres, secuaces y vasallos incondicionales, obedientes a las directrices del poder transnacional; generalmente sometidos a presiones, halagos económicos y/o amenazas de intervención económica y militar.

EEUU no ha sido juzgado por diversas agresiones, abusos y acciones criminales y de lesa humanidad perpetradas contra Cuba, Granada, Haití, Panamá, Chile, Brasil, Paraguay, Bolivia, Venezuela, Argentina, Yugoslavia, Irak, Libia, Siria, Irán, entre muchas otras naciones y persiste en decidir sobre el destino de naciones, cuyo modelo económico-político, considera no favorable a sus intereses (Irán, Venezuela, Rusia, china, Siria, Irak, etc., en el presente). Hasta el presente, su hegemonía geopolítica le ha garantizado impunidad total.

Bajo la equivocada concepción del poder y de derecho de dominio del mundo, los EEUU, con el actual presidente, revive la decisión imperial de “América para Loa americanos” (1823), bajo la nueva falacia de “Estados Unidos primero”. 

Desde el gran reparto del mundo en Yalta (Churchill, F. D. Roosevelt, Stalin 1945), acto conque concluyó la Segunda Guerra Mundial, EEUU, ha logrado amplio desarrollo, científico, tecnológico, industrial, comercial y poder económico, que le ha proporcionado indiscutible poder de dominio geopolítico y militar y cree poder mantener la hegemonía global indefinidamente.

Ante la evidente evolución y desarrollo global del modelo económico capitalista, EEUU con su actual presidente, se empeña en profundizar el dominio planetario y tutelar el destino y desarrollo mundial, económico, político, militar y social, desconociendo acuerdos y tratados suscritos por sus antecesores y avasallando derechos legítimos de naciones.

Con el transcurso del tiempo y la globalización del conocimiento científico y tecnológico, el dominio tecnológico de la producción, la industrialización, el comercio, el control del potencial militar y la geopolítica, por parte de EEUU, inevitablemente han tenido que enfrentarse al desarrollo de naciones emergentes e irremediablemente ir perdiendo posiciones políticas y dominio del mercado. 

La globalización del conocimiento científico y tecnológico y la asimilación del mismo por naciones en desarrollo, les proporcionó capacidad para competir con producción y participación en el mercado global, en todas las áreas del desarrollo. Es la causa fundamental y real del malestar de los círculos de poder de EEUU, y del actual gobierno y es el generador de las turbulencias del poder ejercido por el Sr. Trump, que devino en enfrentamiento con naciones que han logrado altos niveles desarrollo, por la disputa de los mercados y áreas de influencia económico-política, como ocurre con China y Rusia, entre otras.  

Son hechos evidentes que demandan replanteamientos en las relaciones internacionales entre nación, desarrolladas y en desarrollo y organizaciones de naciones, en todos los campos del desarrollo y que deben resolverse bajo los efectos de la crisis socioeconómica y política que catapultó la pandemia del COVID 19.

Con fundamento en las anteriores  consideraciones y ante las sistemáticas y caprichosas decisiones que toma el gobierno del Sr. Trump, contra el modelo económico de mercado y de libre competencia y globalización del comercio internacional, se tiene que desarrollar la guerra comercial  entre EEUU y China, en particular, que con el tiempo se está extendiendo a otras naciones y puede desencadenar resultados insospechados, debido al talante paranoico compulsivo del jefe de gobierno de E. U., del círculo de gobierno que lo secunda y los estímulos calculados de la ultraderecha norteamericana.

Gobiernos, dirigentes políticos y sociales de todo el planeta, deben ser conscientes del significado de la posición y ambiciones del poder político-económico global dominante y de la potencial y real amenaza que constituye para la estabilidad política, económica y social del planeta.

La inevitable encrucijada socioeconómica y política global agudizada por la pandemia del COVID-19, junto a las crecientes tensiones internacionales precedentes y presentes, por las diputas del poder y comercio globales, deben ser motivo de preocupación, toma de decisiones y acciones  de todos los gobiernos,  dirigentes y ciudadanos del mundo, en particular de las naciones en desarrollo y deben resolverse, racional y  favorablemente a los interés y derechos, económicos, sociales y soberanos  legítimos de todas las naciones.

Son condiciones que exigen racionales rupturas de dependencias de poderes dominantes, redefinición de la concepción y sentido del ejercicio de soberanía y del desarrollo científico-técnico y culturales integrales, para fortalecer el desarrollo nacional, asegurar autosuficiencia de recursos estratégicos y participación competitiva internacional.

Es imperativo entender la problemática socioeconómica y geopolítica presentes y actuar en consonancia con las organizaciones políticas y dirigentes de todas las naciones, para replantear y redefinir integralmente los principios y derechos de soberanía nacional y del marco legal internacional en que deben fundamentarse, asumidas como un imperativo de seguridad nacional.

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