PRIMEROS EFECTOS DE LA CUARENTENA EN EL MERCADO LABORAL

Actualidad Columnista

Por Jaime Tenjo (Tomado de Razón pública)

¿Qué tanto ha afectado la cuarentena al frágil mercado laboral colombiano? Un análisis de los primeros datos, las perspectivas inmediatas y los remedios que serían necesarios.

 DESEMPLEADOS, PUESTOS DE TRABAJO DESTRUIDOS Y PERSONAS RETIRADAS DEL MERCADO LABORAL

El 30 de abril el DANE presentó los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) correspondiente al mes de marzo. La información sobre los efectos de la cuarentena se refiere únicamente a su primera semana; para mayor claridad tendremos que esperar la encuesta de abril.

Como era de esperarse, la tasa de desempleo nacional aumentó de 10,8% en el 2019 a 12,6% en el 2020, un aumento de 1,8 puntos porcentuales.

Pero lo que más llamativo fue la pérdida de casi 1,6 millones de puestos de trabajo entre marzo del 2019 y marzo del 2020. Esto representa una caída de 7,2% -la más grande desde principios del siglo-.

La tasa de desempleo no aumentó más debido a que disminuyó enormemente la cantidad de personas activas en el mercado laboral -empleados o en busca de empleo-.

Esta “tasa de participación laboral” disminuyó de 63,2% en marzo del 2019 a 59,2% en marzo del 2020. En este siglo apenas en el 2007 se había tenido una participación más baja, posiblemente debida a un cambio en la metodología de la encuesta.

La situación de las 13 áreas metropolitanas que concentran la mayor parte de la economía del país no difiere del panorama nacional.

Entre marzo del 2019 y marzo del 2020 en estas áreas se perdieron 952.000 empleos, equivalentes a una caída del 8,8%; la tasa de desempleo subió de 12% a 13.4% y las tasas de participación cayeron 5,8 puntos porcentuales, de 66,7% a 60,9%, llegando a su nivel más bajo en este siglo.

DESEMPLEO DISFRAZADO

El inesperado cierre de la economía hizo que muchas personas perdieran su empleo y no pudieran buscar otro por dos razones: algunos esperaban que la cuarentena no se prolongara y podrían retomar sus actividades, y otros sabían que en las circunstancias actuales era muy difícil conseguir empleo.

En uno y otro caso las personas se quedaron fuera del mercado laboral y fueron registrados por el DANE como “económicamente inactivas”. Pero esto constituye un caso típico de lo que se conoce como ‘desempleo disfrazado’.
En su gran mayoría, estas personas están dispuestas a trabajar, pero no buscan empleo dado que no disponen de los canales habituales o piensan que no pueden conseguirlo, todo debido a la cuarentena.

LA TASA DE DESEMPLEO NACIONAL AUMENTÓ DE 10,8% EN EL 2019 A 12,6% EN EL 2020

La tasa de desempleo del 12,6% que presenta el DANE está correctamente estimada en términos técnicos, pero subestima el desempleo real: la proporción de personas dispuestas a trabajar.

Foto: Ministerio del Trabajo. El peso del desempleo empezará a notarse más a partir del próximo mes, que la tasa de participación aumente.

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¿QUIÉNES HAN SIDO LOS MÁS AFECTADOS?

Las pérdidas más grandes ocurrieron en el comercio y reparación de vehículos: el 52% de la caída total del empleo se dio en este sector. Las actividades artísticas y de entretenimiento se vieron afectadas con un 32%, y la industria con un 16%.
Algunos sectores no salieron perjudicados: el teletrabajo ayudó a las actividades profesionales y científicas; y los servicios de alojamiento se beneficiaron de la temporada turística de principios de año. Empero, este último sector va a registrar una dura caída en la encuesta de abril donde se podrán valorar los efectos de la cuarentena.

En términos de posiciones ocupacionales los resultados son muy interesantes: el 58% de los 585.000 empleos que se perdieron en el primer trimestre fueron de trabajadores independientes e informales con ingresos de clase media.

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Es particularmente grave la pérdida de los empleos de los trabajadores asalariados, la cual alcanzó el 33%. Estos trabajadores debían estar protegidos por la legislación laboral y por el Ministerio del Trabajo. Dentro de este grupo el servicio doméstico fue el más afectado, cayendo en 5,3%.

LOS PROBLEMAS NO SON NUEVOS

Las tasas de desempleo han aumentado desde el año 2015. Muchos otros indicadores confirman el deterioro del mercado laboral.

El aumento del desempleo en marzo del 2020 es una continuación de las tendencias ya observadas, aunque sin duda agravadas por la cuarentena.

Desde hace varios años la economía colombiana ha perdido su capacidad de generar empleo.

La “elasticidad producto-empleo” mide el porcentaje de aumento en el empleo por cado punto del crecimiento del PIB. Esta medida ha disminuido durante varios años, como reflejo de cambios tecnológicos (robotización o sistematización de muchas actividades productivas…) y de las decisiones políticas tomadas.

La caída en cuestión se puede ver en el gráfico siguiente:

Como se puede ver, la tasa de crecimiento anual del empleo venía cayendo desde 2010, y ya en el 2019 se hizo negativa, es decir, se destruyó empleo. Según la información del DANE, el año pasado hubo en promedio 170.000 empleos mensuales menos que en el 2018.

El mes de marzo muestra la misma tendencia. En los dos primeros meses del 2020 la misma información del DANE muestra caídas de 105.000 y 65.000 empleos para enero y febrero respectivamente.

En la segunda mitad del 2019 comenzaron a verse algunos signos de mejoría en las trece áreas metropolitanas. Durante los dos primeros meses de este año dicha mejoría se mantuvo, pero no fue suficiente para contrarrestar el deterioro en el resto del país. Desde luego, la situación cambió radicalmente en marzo.

¿QUÉ ESPERAR?

La información del DANE sólo muestra el efecto inicial. Los indicadores empeorarán en los meses venideros.
Seguramente aumentarán las tasas de desempleo, lo mismo que las de participación laboral: a medida que la situación se estabilice, muchas personas regresarán al mercado en busca de oportunidades de trabajo.

Por lo que sabemos, la reactivación de la economía va a ser lenta. No se descartan nuevas cuarentenas. Esto significa que las tasas de desempleo seguirán siendo altas, que podríamos llegar a los extremos de principios del siglo (20% de desempleo en el año 2000) e inclusive superarlos.
Hacer predicciones en estas materias sería apresurado. Pro sin duda el mercado laboral enfrentará varios de estos problemas:

EL INESPERADO CIERRE DE LA ECONOMÍA HIZO QUE MUCHAS PERSONAS PERDIERAN SU EMPLEO Y NO PUDIERAN BUSCAR OTRO

a. La lenta recuperación de la economía, agravada por la destrucción de los pequeños negocios que no reabrirán, o por aquellos otros cuya capacidad de inversión estará limitada por las cargas financieras y crediticias.

b. El Gobierno tendrá recursos limitados para apoyar la recuperación económica.

c. Las expectativas en el plano internacional tampoco son buenas y la prioridad de las grandes economías serán sus mercados locales y la reestructuración de sus cadenas de valor.

LOS DOS PROBLEMAS MÁS HONDOS

En el caso de Colombia tendríamos que buscar un modo de reducir la informalidad y desarrollar una organización del mercado laboral que facilite los ajustes en momentos de crisis.

-La altísima informalidad ha hecho que la cuarentena afecte duramente a los más pobres y ha dificultado la identificación de las empresas o personas que necesitan más las ayudas económicas. Por eso urge facilitar la formalización de las empresas y de los trabajadores, disminuyendo sus costos o aumentando sus beneficios.

Foto: Facebook Ministerio de Trabajo El año pasado se habían destruido 170 mil empleos y apenas empezaba la recuperación cuando llegó la pandemia.

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 -En cuanto a la organización del mercado laboral, el Código Sustantivo del Trabajo (CST) regula las relaciones entre asalariados y sus empleadores, pero casi la mitad de los trabajadores colombianos no son asalariados.
Esto implica que muchas formas de trabajo no están protegidas por la ley laboral, lo que ha hecho que grandes grupos no gocen de beneficios como las vacaciones remuneradas, las jornadas limitadas o la protección social y de riesgos profesionales.

Además de extender a los beneficios del CST a todos los trabajadores, habría que actualizar los mecanismos de regulación y protección de dicho código, que en muchos casos resultan anticuados. Este es el caso, por ejemplo, del riesgo de desempleo: la carga se pone en cabeza del empleador, quien debe indemnizar a quien despida. De esta manera se desestimula la apertura de nuevos puestos de trabajo y se dificultan los ajustes periódicos que exigen los cambios en las condiciones económicas de las empresas.

El desempleo debería tratarse como un riesgo contra el cual tanto los empleadores como los trabajadores puedan asegurarse. En la cuarentena se hizo evidente la falta de un seguro adecuado de desempleo que protegiera los ingresos de los trabajadores sin poner la carga sobre los empleadores.

La cuarentena ha puesto de presente los problemas del mercado laboral en Colombia. Su organización y su funcionamiento necesitan de una revisión profunda.

Jaime Tenjo: Director del departamento de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

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