Políticos miserables

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González.

En este país la política que debe ser el arte de gobierno para servirle a los asociados, es ejercida por verdaderos pirómanos canallas amigos de la diabólica estrategia del todo vale con tal de defender intereses de clase o banderizos, para lo cual no escatiman accionar alguno por ruin que sea con tal de mantenernos incendiados y dispuestos a  la violencia, con el fin de seguir detentando el poder en beneficio de sus despreciables intereses haciendo alarde de bajeza moral y humana, así pasen a la historia como dijera Ricardo Bada en El Espectador como políticos de inodoro.

Para muestra, no es sino ver la denuncia que hiciera el actual presidente de la JEP Eduardo Cifuentes con fundamento en unas revelaciones de El Espectador sobre el caso de Santrich, donde hubo 24.000 audios pero la Fiscalía del funesto Néstor Humberto Martínez marrulleramente solo suministró 12 que no estaban relacionados directamente con el caso, que indica que el ente investigador falló en colaborar con lealtad y transparencia con la justicia transicional para que resolvieran en derecho, en el propósito vil de socavar la legitimidad de la JEP, y de paso destruir el proceso de paz, en lo cual sigue empeñado el Centro Democrático con Uribe a la cabeza, que ahora impulsa un referendo para acabarla, que en la práctica significa seguir incendiando este país con fines electorales.

Y es que el propósito era mostrar con villanía que la JEP fomentaba la impunidad en el procesamiento de los miembros de las Farc, liderada por el perverso exfiscal Martínez que no tuvo empacho actuando como mandadero siniestro del régimen, en negarle las pruebas que pedía el tribunal de justicia transicional para poder tomar una decisión en derecho en el caso Santrich con respeto al debido proceso, quedando develado que lo que se hizo fue un montaje burdo para que se procediera a su extradición, violando su garantía de no extradición, independientemente de que estuviera involucrado o no en el narcotráfico.

No hay duda que Martínez actuó de manera criminal  en alianza con elementos extranjeros y la clase política que representa, para tratar de desprestigiar malévolamente a la JEP y dinamitar el proceso de paz, no importa las consecuencias que tuviera para el país al sumirnos nuevamente en la violencia, demostrativo de la vileza de estos políticos miserables; crimen que por supuesto quedará impune no obstante su gravedad, porque no obstante la denuncia que hiciera el presidente de la JEP, el juez natural del felón ex fiscal es la Comisión de Acusaciones integrada mayoritariamente por quienes están empeñados igualmente en acabar con la JEP y el proceso de paz.

Escolio. Y a propósito de la desprestigiada Comisión de Acusaciones, no deja de ser otra de las jugaditas protervas a que nos tiene acostumbrado Uribe y el Centro Democrático, la designación del investigado por complicidad en el soborno a testigos y fraude procesal Álvaro Hernán Prada, con el fin de intimidar a la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, que curiosamente fue denunciada penalmente por uno de los testigos procesales del exsenador.

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