PERVERSAS  EXCARCELACIONES

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González

El ciudadano de a pie, atónito se pregunta: ¿cómo es posible que en este macondiano país donde todo pasa y nada pasa, un sujeto que asesinó a sus propias hijas y le propinó 26 puñaladas a su mujer por lo cual fue condenado a 45 años de prisión, esté a punto de recobrar su libertad porque no se ha proferido fallo de segunda instancia? Pues bien: siendo una pregunta difícil de responder hasta para el más letrado en materia jurídica porque cualquier respuesta que diera nadie la entendería, ésta brilla al ojo por cuenta de un sistema penal perverso e improvisado, donde generalmente las reformas  son sugeridas y recomendadas por los abogados de los más grandes delincuentes que son los que asesoran al Congreso para que legislen en la materia.

No puede ser posible que esto pase en un país que se supone es una democracia seria como tantos cacarean, pero esa es la cruda y dolorosa realidad que enfrenta la madre de las niñas asesinadas, Luz Stella Forero, que ha venido suplicando que no le vayan a conceder la libertad al monstruo criminal porque saldría directo a matarla como ocurrió con sus hijas en Puerto Salgar, Cundinamarca en junio de 2011, y como ha ocurrido en la mayoría de los casos, pues como bien lo ha dicho Medicina Legal, la violencia intrafamiliar siempre suele escalar hasta el feminicidio, porque de nada valen las denuncias ante la impotencia del Estado para atajar estos asesinos que iracundos y envalentonados por la impunidad terminan consumando los atroces crímenes.

Perdónenme la expresión: qué Estado de mierda es este, donde sistemáticamente se expiden leyes para excarcelar hasta los más despiadados delincuentes sin fórmula de juicio porque viven congestionadas las cárceles poniendo en riesgo la vida de los asociados, que tienen que suplicar como la señora Forero  consumida por la angustia, que le protejan su vida porque insólitamente a pesar de estar ya condenado por la justicia un asesino, por cuenta de estas leyes perversas puede salir en libertad como en efecto lo dispuso un insensible juez, que interpretando de manera no menos pérfida la ley dijo que el feminicida clasificaba para darle el beneficio de excarcelación, no obstante que la ley no incluía a los condenados, porque la lógica elemental nos dice a cualquiera que tenga un semestre de derecho que no podía concedérsele la libertad a un peligroso asesino ya condenado.

Tuvo  la Corte Suprema de Justicia que salir a sentar jurisprudencia exprés para que el múltiple asesino no saliera a rematar su faena criminal, reafirmando la obviedad de que cuando ya ha sido condenado un reo en primera instancia, existe una decisión judicial sobre la responsabilidad penal de quien es sentenciado, porque las decisiones de condena son de cumplimiento inmediato, y de aceptarse la descabellada tesis del juez que alcanzó a dejarlo el libertad, las sentencias serían rey de burlas y los asociados estos sí condenados  como la señora Forero a ser víctimas inexorables de estos criminales. Eso no pasa sino en Macondo, donde la realidad supera la ficción.

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