PENSIONES: UN NEGOCIO FINANCIERO

Actualidad Columnista

Por Carlos Tobar

Con cierta periodicidad desde las altas esferas del gobierno o de los centros de pensamiento económico oficiosos, se pone en la palestra el tema pensional. El argumento central es que el esquema de pensiones existente en el país es insostenible para las finanzas públicas, como quiera que, del presupuesto nacional, año a año, se deben proveer los recursos para pagar las pensiones ya causadas en el régimen de prima media, donde el estado asume la responsabilidad a través de COLPENSIONES (el antiguo Seguro Social). Recordemos que, en Colombia, desde la vigencia de la Ley 100 de 1993 coexisten dos sistemas pensionales el de prima media, ya mencionado, y el de los Fondos de Pensiones privados, en los que cada uno de los afiliados ahorra una suma mensual que, esas organizaciones gestionan en el sistema financiero para obtener rentabilidades que conformen en el tiempo un patrimonio con el cual garantizar una pensión a cada ahorrador. La experiencia ha probado a los ahorradores que este último sistema no solo es inseguro por la inestabilidad inherente al sistema financiero, de naturaleza abiertamente especulativa, sino que el monto de las pensiones autorizadas son inferiores a las reconocidas por el sistema de prima media; no obstante que, en la totalidad de los casos, los aportes de los afiliados son superiores en valor.

Esta realidad, ha puesto en aprietos a los Fondos de Pensiones privados que, en los últimos años, han visto como miles y miles de trabajadores se desafilian para retornar o afiliarse en el sistema de prima media, no obstante, los miles de obstáculos y presiones que las normas legales ejercen para amarrar a los aportantes a pensión a dichos fondos. Esas presiones gubernamentales y los engaños a que fueron sometidos millones de ahorradores a pensiones, a lo largo de 20 largos años, han convertido a los Fondos de Pensiones privados en uno de los negocios más fabulosos y apetecidos del sistema financiero nacional, como quiera que la administración la ejercen los grandes grupos financieros privados del país: el grupo Aval, el grupo Bolívar, el grupo Banco de Colombia, etc. Allí se han acumulado más de 200 billones de pesos de los ahorradores a pensión que sirven para apalancar negocios del sector financiero como, por ejemplo, los contratos de concesión de las vías 4G, en los que el gobierno autorizó a los administradores a hacerse autopréstamos para financiar negocios privados, aún a riesgo de los ahorradores de buena fe en pensiones.

Tal es la verdadera naturaleza del sistema dual de pensiones que existe en Colombia. No solo, se han aumentado los montos de los aportes por cantidad y tiempo para tener derecho a pensionarse: se exigen casi 30 años de aportes continuos, sino que la gran propuesta es la de aumentar la edad para gozar del derecho a pensión de hombres y mujeres e incluso de igualar esa edad para los dos géneros. Con una actitud cerril del gobierno de Santos a permitir alivios como el de la disminución de los aportes obligatorios a salud del 12% al 4% por los pensionados de menos de dos salarios mínimos mensuales, o la disminución de las semanas de cotización para las mujeres por su condición de madres, en muchos casos cabeza de familia, a pesar de que fueron promesas de campaña electoral. La discusión sobre la sostenibilidad del sistema pensional, realmente esconde la ambición de los tiburones de las finanzas privadas de contar por más tiempo –ojalá si fuera indefinido– con los ahorros de los pensionistas. Lo demás, son justificaciones para tumbar incautos.

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