OTRO ESCÁNDALO QUE AFECTA A LAS FFMM

Actualidad Columnista

Por Eduardo Gutiérrez Arias.

A finales de enero de este año, con motivo del escándalo por los “falsos positivos” escribí en La Nación un artículo que titulé “Depurar las Fuerzas Armadas”. Hoy el escándalo por el espionaje, chuzadas y seguimientos a periodistas, parlamentarios de la oposición, sindicalistas e incluso algunos miembros del gobierno y hasta generales de la república, me lleva a esta nueva columna crítica frente a nuestras fuerzas armadas. Escándalos como el de ahora, sólo duran en Colombia unos días, se da de baja a algunos oficiales  y suboficiales, puede que haya algún detenido, nunca de la cúpula, y todo sigue igual hasta el próximo escándalo. Posiblemente en este caso, el hecho de involucrar a periodistas extranjeros de medios tan influyentes como el New York Times, el Washington Post y el Times y personajes como el director de Human Wrights Watch José Miguel Vivanco, implique unos días más en el tiempo del bullicio, pero al final todo terminará igual.

Leer : DEPURAR LAS FUERZAS ARMADAS

La actual “anormalidad” creada por la pandemia, con un presidente uribista gobernando por decreto, un Congreso sesionando de manera virtual con una coalición mayoritaria a favor del gobierno, las altas cortes también operando virtualmente y a media ritmo y una democracia en receso, no podemos esperar una profunda reforma en la institución militar del país y en su doctrina de la Seguridad Nacional, creada en la época de la guerra fría bajo las orientaciones del Pentágono, para proteger los intereses de los Estados Unidos y sus aliados, las élites económicas en los países tercermundistas. Ni si quiera caerá el Ministro de Defensa, menos pensar en una crisis de gabinete. Eso queda para los países con verdaderas instituciones democráticas. Tampoco esperemos saber quiénes dieron las órdenes de este plan de espionaje. Nos quedaremos con la sospecha que allí estuvo el genio perverso de Álvaro Uribe, con el apoyo del presidente Duque, del Ministro Carlos Holmes y de la cúpula militar. Tampoco podremos precisar si en verdad era el partido Centro Democrático, el beneficiario del plan. Otra sospecha con proyecciones internacionales es que tanto colaboró el gobierno de Estado Unidos en apoyos financieros, de logística y tecnología, para el proyecto. Porque no creo que para la inteligencia gringa pudieran existir secretos esta materia. En cambio sí considero que el Partido Demócrata, hoy en plena campaña presidencial, podría en un debate en el senado norteamericano, contribuir a esclarecer dudas en esta materia.

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