MOMENTO DE UNIDAD Y MOVILIZACIÓN DEMOCRÁTICA

Actualidad Columnista

Por Eduardo Gutiérrez Arias.

La dramática situación económica, política y social por la que atraviesa hoy el pueblo colombiano, agravada por la pandemia del Covid 19, que se expandió desde el pasado mes de marzo poniendo al desnudado todas las miserias del  régimen que nos gobierna, sin ninguna respuesta eficaz del Estado, nos obliga a promover una sólida unidad de las fuerzas defensoras de la vida, la paz y la democracia, para promover estrategias de movilización popular audaces, que obliguen al régimen a negociar salidas progresistas a esta crisis, debilitando el despotismo que nos ha caracterizado. El confinamiento como medida para detener el avance de la pandemia, le facilitó al presidente Duque restringir las funciones del Congreso, que comenzó a sesionar virtualmente, mientras las mayorías parlamentarias le otorgaban facultades extraordinarias al presidente para que siguiera gobernando por decreto. Mientras en 29 años de vigencia de la Constitución de 1.991, las diferentes emergencias autorizadas al ejecutivo, permitieron la expedición de 270 decretos leyes presidenciales, los primeros tres meses de esta emergencia le han facilitado a Duque la expedición de 164 decretos. En la práctica ha sido un suave paso a la dictadura. El poder se concentra cada vez más en el ejecutivo pero los problemas del país antes que solucionase, crecen.  El asesinato de líderes sociales, defensores de derechos humanos y exguerrilleros reintegrados a la vida civil, sigue aumentando. En sólo Algeciras, un municipio militarizado, han sido asesinados en lo corrido del presente año 16 líderes sociales. Con razón monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, dijo que esto era “una venganza genocida contra los procesos de paz con las FARC y el ELN”. El acuerdo del teatro Colón se encuentra paralizado. Las negociaciones con el ELN continúan rotas. Los $117 billones prometidos para la pandemia, se han quedado en manos de banqueros y grandes empresarios. El desempleo hoy ronda el 25% de los colombianos. La pobreza y miseria alcanza el 65% de la población. La salud sigue siendo un negocio de grandes pulpos financieros que manejan las EPS, IPS y ARL. Eso explica el ineficaz control de la pandemia.

La movilización popular en el país no se ha detenido. En toda la nación hay protestas callejeras. Los ciudadanos salen con sus tapabocas a plantear sus reclamos. Los estudiantes universitarios a pedir matricula cero, los habitantes de los barrios humildes para que les instalen el agua para bañarse las manos, los desempleados a reclaman una renta básica para no tener que salir a arriesgar su vida en el rebusque, los trabajadores de la salud pidiendo la dotación de equipos de bioseguridad. Hoy todos debemos que unirnos y movilizarnos para defender la vida, conquistar la paz y construir democracia en Colombia.

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