LAS “TRIBUS” QUE NO SE TOCAN

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Por Luis Alfredo Ortiz Tovar.

Increíble pensar que en el año 2018, habiendo pasado la I y II guerra mundial, la clonación de la Oveja Dolly, e incluso el proceso de paz en Colombia, aún existan tribus indígenas que aún no han sido contactados por el mundo. Tribus que aún no conozcan la hermosura de un caballo de paso, la magnitud de una marcha que lucha por la igualdad de género, o por qué no, la crueldad del rugido de un M60.

El pasado 17 de noviembre, el estadounidense John Alien Chau, murió en manos de la única tribu no contactada por el mundo exterior, la Tribu Sentinel, en un intento fallido por tener contacto con ellos, defendiendo lo que para él era su verdad, el Cristianismo. Ante la lamentable pérdida de la vida del joven de 27 años, pienso, debe haber una reflexión que vaya más allá de lo obvio.

No es nuevo en el contexto del día a día del mundo, ver como periodistas, y defensores de Derechos Humanos, mueren por tocar el telón de una sociedad que prefiere quedarse oculta, oscura, y sin verdad, como los Sentineles. Crear escenarios en donde la búsqueda de la verdad no sea pagada con la muerte, es lo que este mundo necesita. Aquí no solo hablo de la realidad y la verdad que rodea el misterio de esta tribu de más de 60.000 años de antigüedad. Hablo de la verdad en general. La verdad debe ser como el agua que se abre camino entre las montañas, que aunque las rompe, crea una cascada que representa un paisaje, un paisaje de verdad. El agua romperá y dividirá piedra por piedra, camino por camino, y aunque por más dividido que quede el paisaje, siempre fluirá. Así debe ser la verdad, sin tapones que la detengan, que, aunque divida a todo el mundo, a un país, a una sociedad, un partido, la verdad siempre debe buscar su camino, y cuando llegue allá, ser aplaudida.

Salir a la calle con una pancarta reclamando justicia, igualdad, verdad, es una realidad que viven los estudiantes  que ayer decidieron seguir insistiendo en la verdad. La verdad del flagelo que vive la educación. Insistir, persistir, y no desistir en la búsqueda de la verdad, los llevará a conformar una sociedad más igualitaria, honesta y correcta.

¿Cuál será el telón que no debemos pisar en las ganas de conseguir la verdad ante cada situación?. ¿Qué telón pisaron los miles de falsos positivos en este país? ¿Cuál fue el telón que pisó el periodista árabe Jamal Khashoggi que lo llevó a la muerte? Entonces me pregunto: ¿retrocede nuestra sociedad en comparación con la Tribu Sentinel que defiende lo que ellos consideran su verdad hasta tal punto de matar por quedar en silencio, o retrocede nuestra sociedad ante las consecuencias de falta de verdad que rodea las primeras páginas de los medios de comunicación del país?

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