LA CARTA DE ANDRADE

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González

No hay duda que el momento más relevante y lúcido del senador Hernán Andrade como presidente del resquebrajado Partido Conservador, ha sido la epístola que le dirigiera al más incompetente de los presidentes que hemos tenido en nuestra sangrienta historia  de presidentes incompetentes, Andrés Pastrana, por sus expresiones injuriosas a la colectividad y sus mendaces ataques al proceso de paz, a raíz de la oportunista alianza que hiciera con Álvaro Uribe, para buscar -como siempre lo han hecho estos politiqueros en forma mezquina-, el poder para la defensa de castas y privilegios, sacando a relucir lo que el presidente Santos dijera citando a los clásicos, lo peor de la condición humana, en lo cual están bien dotados genéticamente estos políticos pérfidos que nos han malgobernado.

Y es que Andrade no solo tiene razón en fustigar la cicatería de Pastrana -que fue presidente gracias a Tirofijo con la esperanza de la paz-, sino que se quedó corto para enrostrarle su cínica afirmación de que se le había entregado el país a las Farc, cuando en su desastroso gobierno en la búsqueda ansiosa del premio Nobel de Paz que sí logró Santos, no vaciló, carente de estrategia y  carácter para negociar, en despejar y entregarles armados hasta la nuca y sin ninguna condición, 42.000 kilómetros cuadrados durante 4 años para que se cometieran toda clase de crímenes en lo que Simón Trinidad llamara un estado en gestación, donde se fabricaban armas, se narcotraficaba, secuestraba y extorsionaba en las barbas de su impotente gobierno, en medio del ruido de sables de los militares por tanta concesión que les hiciera  a quienes hoy cuestiona en forma delirante porque él no logró con su pusilanimidad que se desarmaran y dejaran de delinquir, como lo lograra bien o mal el gobierno de Santos parando la destrucción y  la mortandad de 52 años. No tiene parangón su cinismo y ruindad.

Por eso tiene razón también Andrade en responderle a Pastrana, que si de algo debe sentirse orgulloso el Partido Conservador es de haber apoyado el proceso de paz para terminar esta guerra fratricida como mínima retribución rectificadora  de su colectividad, donde sus principales líderes  no han hecho sino aupar la violencia política y el odio mortal mientras se han repartido el país gozando de las gabelas del poder, como ahora lo pretende hacer Pastrana renegando de manera infame del partido que le permitió gobernar por herencia aliándose con el capataz de la guerra,  y seguir condenando al pueblo colombiano a la espiral de violencia que los mismos partidos políticos han aupado desde el siglo XIX, además de la Violencia  que se generó por el asesinato de Gaitán. Y por eso es más importante ahora el Partido Conservador que preside Andrade con su aporte a la paz, que el que apoyó el nefasto gobierno de Pastrana.

Su camaleónica actitud, como la de su nuevo aliado a quien otrora censurara como mafioso y protector del paramilitarismo, solo se entiende en la mezquindad ancestral de  estos mal llamados políticos que edifican y celebran sus triunfos sobre la tragedia nacional.

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