INSTITUCIONALIDAD Y GREMIALIDAD

Actualidad Columnista

Por Alberto Castillo Losada

Luego del debate que se diera en la asamblea del Huila, citado por el diputado, Antonio Peña, me quede pensando, en estas ideas, las más expresadas.

Me pregunto, ¿será  hoy  FEDEGAN, el autodenominado gremio cúpula, (A decir de mi amigo Roberto Ramírez Ocampo,  el gremio que copula a los ganaderos) quien pueda abrogarse, ser el único depositario, de la institucionalidad?

 Cuando el director de FEDEGAN, fiel al ideario de, Primo de Rivera, de convertir a su “gremio” en apéndice de la falange, se auto-candidatiza, en franca oposición al gobierno, para la presidencia de la república ,rompe la institucionalidad democrática, toma como banderas, la oposición visceral ,al acuerdo de paz, a la ley de víctimas y restitución de tierras,  ya aprobadas en nuestro congreso de la república, y comienza la persecución a los que no lo acompañamos, impidiendo la participación del comité del Tolima y excluyendo a los que apoyamos el proceso de paz en el Huila.

Escribe hoy GUILLERMO PERRY, su editorial en el tiempo, qué nos cae como anillo al dedo para ahondar en el debate:

“En Colombia, ‘La ley se obedece, pero no se cumple’ es un lema que ha tenido vigencia desde la Colonia.

El acuerdo de paz, que el Centro Democrático quiere hacer “trizas”, es, sin duda, importante.

El Gobierno y las Farc, duraron cinco años negociándolo, hoy con la participación de la ONU, se entregan las armas.

¿Vale la pena seguir anclados en esas peleas del pasado? Que si el acuerdo otorgó o no concesiones excesivas a las Farc.

No debería más bien el país, ahora, estar dedicando todas sus energías a construir un futuro de paz”

Mi propuesta:  reconstruir un gremio ganadero, dentro de la institucionalidad democrática, entronizando el derecho al voto a todos los ganaderos, priorizar, nuestra responsabilidad social, incluyendo a todos los pequeños ganaderos, siendo un factor no de guerra si no de paz social y pensando que los primeros beneficiados con el proceso de paz somos los ganaderos.

Para guerrear se necesitan dos, y si FEDEGAN, quiere regresar a la década del 60 mirando al pasado y no al futuro seguro que encontrara  con quien reciclar la guerra, los ganaderos no lo debemos acompañar.

 Mi  conclusión, en la intervención, cuándo algunos detractores me califican de mermelado, con el gobierno, expreso que la mejor mermelada que puedo recibir como ciudadano y ganadero, es que las nuevas generaciones de colombianos no tengan que vivir los calvarios que vivimos en nuestra familia, después de tres secuestros y  la muerte de mi padre en cautiverio.

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