GAITÁN Y EL PUEBLO

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Por Aníbal Charry González

Cuando el próximo lunes 9 de abril se cumplen 70 años del asesinato por parte del establecimiento criminal de la época del más grande caudillo político que haya conocido Colombia; asaz pertinente resulta relievar el verdadero sentido de la lucha de Gaitán y su empática relación con el pueblo que lo llevara a afirmar que él no era un hombre sino un pueblo, y las verdaderas razones del magnicidio que no fueron otras que impedir la transformación de nuestro país sumido en la violencia y la miseria por la caverna clerical conservadora en una sociedad moderna con justicia social, interpretando el querer del mismo pueblo liberal que encarnaba, de cumplir la Revolución en marcha que había prometido Alfonso López Pumarejo, que paradójicamente los mismos dirigentes liberales de entonces habían atajado confabulados con la dirigencia conservadora unidos en el mismo propósito de defender sus privilegios de casta excluyente.

Y nada más oportuno sobre el tema que copiar al destacado escritor William Ospina en su obra “PA QUE SE ACABE LA VAINA” que tiene como introducción esta patética y realista frase: “LA VIEJA COLOMBIA MURIÓ EL 9 DE ABRIL DE 1948: LA NUEVA NO HA NACIDO TODAVÍA”. Para significar que después de 70 años del crimen infame de Gaitán, trágicamente seguimos en la misma sociedad que este pretendía transformar de haber llegado a la presidencia, por cuenta de unas élites podridas que conforman el establecimiento corrupto y criminal que mantenemos hasta nuestros días.

“Si la lengua había sido el instrumento para articular el discurso colonial que dominó a Colombia por siglos, si la lengua modulada en los púlpitos había sido el instrumento para aletargar el pueblo, si la lengua espasmódica de las tribunas le había dado forma más tarde al relato de la república, también la lengua de repente se convirtió en el instrumento que vino a darle al pueblo otra idea de sus posibilidades y de su propio poder. Algunos han sugerido  que no era simplemente que el discurso de Gaitán se dirigiera al pueblo, sino que ocurría algo más mágico o más misterioso. Que el discurso de Gaitán le iba dando forma a ese pueblo al que le hablaba. Podríamos decir metafóricamente que aquel discurso hacía surgir al pueblo, porque le daba conciencia de sus propios anhelos, de sus necesidades y derechos”.

Ese era el verdadero sentido de lo que representaba Gaitán en el pueblo colombiano y por eso lo mataron, que hacía fiel y realista su contundente afirmación de que él era el mismo pueblo, y por eso el mejor homenaje que le podemos hacer  al cumplirse el luctuoso aniversario ad portas de una elección presidencial, es elegir a quien  interpreta fielmente el discurso liberal de Gaitán, que no comunista como lo pregonan ladinamente las élites, que le está transmitiendo al pueblo como lo estamos viendo, la conciencia de sus propios anhelos, necesidades y derechos, que por supuesto no está en los candidatos de la política tradicional que se ha encargado de impedir las transformaciones en que estaba empeñado el caudillo liberal, al precio de la sangría  del pueblo colombiano.

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