LA CONVENIENCIA DE UN ACUERDO BILATERAL

LA CONVENIENCIA DE UN ACUERDO BILATERAL - www.tvnoticias.com.co

Por Luis Alfredo Ortiz Tovar.

Una de las circunstancias que fue generando confianza entre el Gobierno y las ex FARC, lo constituyó el hecho de haber acordado un cese al fuego bilateral y de hostilidades, circunstancia que empezó a “ahorrar” muertos en medio de toda una confrontación con alto grado de belicosidad, y que a la postre terminó con la pacificación del país, producto de un acuerdo final que puso fin a más de cincuenta años de cruenta guerra entre dichos actores.

No cabe duda, a la luz de lo que históricamente ha sido el denominado Ejército de Liberación Nacional, que su lucha también ha sido encaminada a la violencia, el terrorismo, y actos de guerra proscritos por el Derecho Internacional Humanitario, con un acentuado ataque a la infraestructura petrolera de país, incluso generando toda una discusión en torno a si dichos ataques son o no objetivos militares. Este grupo insurgente que aún se mueve por la geografía nacional, viene de manera más consciente entendiendo la necesidad de negociar lo que constituyó la razón de su lucha armada, para lo cual existe a hoy un proceso negocial con el gobierno; en este propósito, dispusieron bilateralmente, un cese al fuego, mismo que ha tenido vigencia en los últimos meses, y en términos de lo acordado hasta el día de ayer, razón suficiente para sentir preocupación por lo que pueda pasar, mientras no se pacte la postergación del mismo, en términos bilaterales.

Los Acuerdos Humanitarios, como el cese al fuego bilateral, son parte importante de la regulación de las normas del Derecho de la Guerra, y  una aproximación a “humanizar” la confrontación, habida cuenta de que se trata de sustraer de la confrontación, actos de guerra que terminan con muertos, heridos, prisioneros, poblaciones impactadas, infraestructura atacada y destruida, y al final un pierde y pierde de parte de la población que es la que siempre resulta ser la más perjudicada.

Difícilmente, después de haber pasado por todo lo que nos han costado estos años largos de violencia, algún paisano crea o se convenza que la manera de acabar la insurgencia es a través de las armas, máxime si han demostrado en el tiempo una perdurabilidad a prueba de balas, bombas e incluso falsos positivos. Sentados como se encuentran en la mesa de negociación, y con un nuevo negociador, sensato es que mientas se llega a buen término un proceso de paz más en beneficio del país y sus gentes, se acuerde la continuidad del cese al fuego bilateral, e incluso de hostilidades, para de esta manera sustraerle a la violencia que aún perdura en el país por otros actores, un número importante de víctimas.

Ojalá, quien entre a gobernar la Nación, comprenda que más allá de ideologías y partidos,  que la paz es un bien superior, y que debe convertirse en bandera, posible  de ser izada por todos.

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