¿UNA VERDADERA OPORTUNIDAD?

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Por Idaly Saussez Calderón. (Tomado del portal La Gaitana)

Imagino que para muchos el tema del TLC firmado entre Colombia y la Unión Europea es un refrito. Bastante se ha dicho al respecto: que es una excelente oportunidad o que es la mejor semblanza de un oportunismo puro de la considerada mayor capacidad de consumo en el mundo, esto, por su población pero sobre todo por su capacidad de compra.

Hablemos directamente del Huila, de la tierra opita que me vio nacer. Hace tan solo unas semanas se organizó el evento “Huila y Europa, construyendo un camino para el futuro” el cual anunciaba con bombos y platillos la presencia de varios representantes de varios países en el Departamento, con el fin de mostrarnos qué y cuáles son nuestros productos potencialmente exportables.

¿Turismo? Claro que sí. ¿Pero cuál y cómo si cuando los europeos piden revistas turísticas en las agencias de viaje de Colombia solo aparece media página en las que escasamente caben tres fotos de Cartagena? Les puedo asegurar y demostrar que no hay más información turística ya que esta búsqueda formó parte la investigación que adelanté mientras elaboraba mi trabajo de fin de estudios en la especialización que adelanté precisamente en Europa.

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¿Café? Claro que sí. ¿Pero cuál café? ¿Ese que compran multinacionales americanas o italianas para transformarlo y venderlo revuelto sin importarles su origen? Muchas pequeñas empresas colombianas o huilenses sueñan con posicionar su café en Europa, labor nada fácil pero factible si al menos el 30% de la comunidad Europea supiera que Colombia produce el mejor café del mundo. Realmente, para ellos no existe nada mejor que lo que transforma y vende un país como Italia, es decir, no les interesa conocer su origen sino su magnífica transformación: el producto final.

¿Cacao? Por supuesto. Bélgica se lame los dedos esperando poder comprar cosechas completas en Colombia para luego traerlos a sus grandes fábricas, transformarlo y venderlo como es globalmente conocido: el mejor chocolate del mundo.

¿Los bizcochos de Achira? ¡Claro! Podríamos traer unos cuantos kilos pero para comer nosotros, la comunidad colombiana en Europa porque sencilla y llanamente a los europeos no les gustan nuestros bizcochos. Sí señores, suena crudo, horrible, pero es la realidad.

¿Petróleo? No está en nuestras manos, es de uso exclusivo del gobierno nacional.

¿Cholupa, o Maracuyá? Lo que en realidad sucede es que grandes productoras de bebidas la compran en pepa que simplemente en sus ingredientes escriben « fruta de la pasión » sin precisar el lugar de origen.

No quiero por supuesto atacar los esfuerzos que pueda hacer el gobierno regional por acercar los productores con representantes de la comunidad europea, lo que clamo a más de 14.000 kilometros de distancia, es que se imponga una verdadera política de comercio exterior, esa que nos abra los ojos y nos enseñe que no basta con ser vendedores de productos primarios, para exportar los productos que anuncié anteriormente (excepto el petróleo). ¿Cuántos profesionales especializados, técnicos y obreros se requieren para llevar a cabo esta transición en nuestra economía? Es una pregunta que merece atención y respuestas del gobierno nacional y regional.

La realidad es que muchos de los productos se compran como materias primas en América, se transforman en Europa y regresan al continente a ser vendidos con un mayor valor agregado. No hay duda que el comercio internacional genera empleo. Por citar un ejemplo, Bélgica, país donde vivo, demuestra cada año que el 90% de sus exportaciones son sus famosos chocolates y sus cervezas lo cual genera enormes cantidades de empleo.

En los años que llevo en Europa jamás he visto una sola pieza de propaganda o una publicidad que enseñe o muestre todo el potencial exportador colombiano. Ni siquiera el gobierno central lo hace. Por ello, hay que decirlo bien claro: las misiones diplomáticas son un verdadero «saludo a la bandera».

¿Juan Valdés? Sí, el mismo el que salió en una famosa película con Jim Carrey ha sido olvidado por el público internacional y solo es conocido por los colombianos. ¿Y qué hay de la famosa campaña Colombia es pasión? Pues también se quedó allí en donde se realizó: en Colombia, en nuestros corazones, ese que se hincha cuando hablamos de nuestros productos pero que se desinfla cuando en el exterior solo te reconocen por venir del mismo país que Pablo Escobar o quizá de un lugar que tiene como producto exportador la cocaína.

Volviendo al Huila, es cierto que tenemos la “Casa del Huila” ubicada en Bogotá la cual tiene grandes contactos y organiza destacados eventos. Pero…¿por qué razón no se conoce nada del Huila y sus bondades en Europa? ¿Por qué ni siquiera San Agustín está en las revistas de viajes como sitio arqueológico a nivel mundial para visitar?

En fin, quedan muchas cosas por decir. Algunas justas, otras injustas Puedo estar equivocada. Lo cierto es que duele comprobar que no existe una verdadera política de comercio exterior en Colombia. En el mundo no nos conocen por nuestros paisajes ni productos, sino por una realidad que creíamos olvidada y que una gran cadena de televisión nuevamente reforzó.

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