COSCORRIAS

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Por Aníbal Charry González.

En una reciente columna de Semana, Antonio Caballero con su característica corrosividad adjetivo como gentuza a los congresistas que de manera perversa se le atravesaron a la JEP, y revisando el significado de la palabra que según el diccionario abierto de español es relativo a persona  muy poco importante para los demás y de escasos valores morales, diría yo que se quedó corto el destacado columnista frente a estos siniestros personajes que han pervertido el ejercicio de la política, que viendo el ataque infame que le hicieron al corazón de las víctimas y del mismo proceso de paz tratando de hundir las circunscripciones especiales para dejarlas sin representación,  yo diría que el apelativo idóneo para denominarlos sería el de coscorrias con todo el significado que trae el diccionario de marras como gente despreciable, traicionera y ruin.

No otra cosa se puede pensar de quienes de manera artera, tratan de volver trizas por pura mezquindad, resentimiento político y oportunismo electoral unos acuerdos de paz que pararon un desangre inútil de 250.000 muertos y 8 millones de víctimas, buscando con perversidad que continuemos con esa orgía de sangre y destrucción. Cómo no puede ser gente despreciable estos congresistas  que están acostumbrados a legislar comprados por el Ejecutivo a punta de coimas -que es el nombre apropiado para los denominados auxilios parlamentarios, cupos indicativos, partidas regionales, mermeladas o como se les quiera llamar-; o por coyuntura electorera y de interés particular después de que han soltado la ubre burocrática de la cual mamaron durante 7 años como Cambio Radical auténtico líder en otorgar avales a gobernantes corruptos.

Que el falso Centro Democrático con Uribe a la cabeza se empeñara en tratar de liquidar los acuerdos de paz ya incorporados a la Constitución era predecible en su ruindad politiquera, pero que congresistas de Cambio Radical como Rodrigo Lara Restrepo sepulturero marrullero de la reforma política y cía,  y el Partido Conservador que participaron en su refrendación ahítos de coimas como el senador Hernán Andrade que borró con el codo de la ruindad lo que se suponía había hecho con la mano de la generosidad en aras de la paz; por puro oportunismo electorero y de conveniencia secundaran a la jauría guerrerista de Uribe y el CD para enterrar la representación de las víctimas del conflicto médula de los acuerdos de paz junto con la JEP con el pretexto mendaz de que eran para las FARC, los hace merecedores fuera de concurso del adjetivo de coscorrias politiqueras a quienes solo les interesan sus apetencias particulares y electoreras, antes que los supremos intereses colectivos en torno a la paz que no hemos tenido, precisamente por el accionar de esta gente despreciable que fungen como congresistas solo representándose a sí mismos y a sus torvos intereses.

Y tras de ladrones, bufones: ahora que consideran enterradas las circunscripciones especiales para las víctimas proponen un pacto político para revivirlas como lo ha planteado el consiglieri José Obdulio Gaviria, porque en su cicatería politiquera lo único que perseguían era vengarse de la supuesta traición de Santos. Lo dicho, verdaderas coscorrias.

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