EL RETO DEL SECTOR AGROPECUARIO

EL RETO DEL SECTOR AGROPECUARIO - www.tvnoticias.com.co

Por Carlos Tobar.

El problema del campo colombiano es, tal vez, uno de esos problemas heredados de la historia que, más ruido ha creado en la tarea común de construir una nación moderna. No solo, ha sido una fuente de la violencia secular que por la lucha por la tenencia de la tierra sembró de dolor y ruina a casi todas las regiones y sus pobladores, sino que, el atraso en que se mantuvo desde el punto de vista del uso de la ciencia y las técnicas en el desarrollo de sus potencialidades productivas, ha sido uno de los mayores obstáculos para el progreso del país y sus gentes.

Ahora, que, al fin, empezamos a salir del vórtice de violencia que nos ha hecho tanto daño, donde, desafortunadamente, todavía pesan de manera negativa fenómenos como el narcotráfico, debemos abordar la vocación y el uso de nuestras tierras. Es cierto, que, por la conformación geográfica del territorio, cruzado por tres cordilleras enlazadas por valles de ríos caudalosos que lo atraviesan de sur a norte y de occidente a oriente, carecemos de grandes extensiones de tierra para cultivo mecanizado –con la excepción de la altillanura–, pero, en cambio, tenemos decenas, sino centenares de microclimas que disponen de agua en abundancia. Son áreas que, bien utilizadas apelando a tecnologías de producción adecuadas a las características propias de un territorio de esas particularidades, podrían convertirnos en una despensa mundial de alimentos.

Si el país tiene esas ventajas, que son únicas, el Huila es un territorio privilegiado. Tenemos una orografía que, a pesar del uso depredador que hemos hecho de nuestros bosques, sigue teniendo un potencial gigantesco, hoy desaprovechado. Pensemos no más, que nos propusiéramos recuperar las cuencas de nuestros ríos, riachuelos, quebradas, humedales y, sobre todo de los páramos que nos rodean a lo largo de las dos cordilleras que le dan forma al departamento. Con un plan de usos del suelo ajustado a sus condiciones reales, usándolos sin afectar los ecosistemas de los que hacen parte. Las potencialidades para generar energía sostenible, en una región que, no obstante tener dos grandes embalses, tiene limitaciones para su uso en actividades productivas por su costo; o para ubicar, con precisión de cirujano, los microterritorios donde, con tecnologías de producción de alto rendimiento, sembremos alimentos ricos en proteínas, carbohidratos, minerales, oligoelementos que le garanticen a nuestro pueblo una nutrición balanceada, así como, productos agrícolas y agroindustriales para exportación con características similares.

Esta perspectiva, debemos analizarla a la luz de los retos que la humanidad tiene para los próximos 20 o 50 años. Estamos a tres decenios de que la población mundial alcance la cifra descomunal de 9.000 millones de habitantes, 2.000 más que hoy, pero, sobre todo, a menos de un decenio de que nos enfrentemos a la insuficiencia mundial de calorías –que es la medida de la seguridad alimentaria real–, carencia que será producto no solo del crecimiento poblacional, sino del crecimiento del ingreso promedio de la población mundial. La mayor cantidad de personas y el crecimiento sostenido de los ingresos, llevará a una disyuntiva en la que Suramérica, será la única región del mundo con capacidad de incorporar nuevas tierras a la producción de alimentos en el mundo; con un reto adicional: que podremos y deberemos hacerlo sin deforestar nuestros territorios, ni acabar con nuestra agua.

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