REFORMA TRIBUTARIA Y CORRUPCIÓN

REFORMA TRIBUTARIA Y CORRUPCIÓN

Por Aníbal Charry González.

Decía la corajuda senadora Claudia López en un debate en la corporación a la que pertenece a propósito de la reforma tributaria, que el actual Gobierno que prometió esculpiendo en  piedra que no habría más impuestos, que era obvio que no había ningún colombiano que estuviera dispuesto a pagar un peso más en medio de este mar de corrupción y de evasión rampante de impuestos por parte de los poderosos. Y que la mejor reforma tributaria que se podía hacer era acabar con la mermelada con la que el presidente de la República compraba apoyos en el Congreso.

Y,  desde luego, acabar con el impuesto más caro e inequitativo que pagan los colombianos que es el impuesto a la corrupción  en la contratación pública, preguntándose: si el Congreso iba a poner más impuestos a la comida mientras la clase política se seguía robado la plata. Que si iban a tramitar la reforma tributaria sin un solo compromiso de reducción de la corrupción y de la evasión.  Y que esa desprestigiada entidad tenía que dar un mínimo de ejemplo sino quería que los colombianos  terminaran por cerrarla.

Irrefutable el aserto de la senadora en cuanto a que la mejor reforma tributaria sería acabar con la mermelada que reparten todos los presidentes en este desventurado país para que nuestros venales congresistas cumplan desviadamente con sus funciones, y el de acabar con la plaga de la corrupción; pero lamentablemente es una reforma imposible de hacer  desde el Congreso, porque sencillamente estas dos lacras  son las que sostienen el perverso y corrompido sistema político electoral que tenemos  imposible también de  cambiar por esa vitanda corporación, que además no se toca de fondo en los Acuerdos de La Habana, apostándole la clase política a que todo cambie para que las cosas sigan igual en materia de corrupción, pues ese sistema político infame quedará incólume porque su transformación solo se podrá hacer por vía de referendo o una asamblea constituyente.

REFORMA TRIBUTARIA Y CORRUPCIÓN

No cabe duda de que seguirá el reinado de la mermelada y la corrupción para aprobar todas las reformas tributarias por lesivas que sean al pueblo colombiano, sin que exista posibilidad alguna de que el Congreso se reforme, pues como bien lo anotaba igualmente la senadora López, dos proyectos que buscan hacer más transparente el trámite del presupuesto en el Congreso mediante audiencias públicas regionales para acabar con la mermelada, y la reducción de los sueldos de jeques árabes que tienen los congresistas, no tienen ninguna posibilidad de ser aprobados, por lo que no queda más alternativa que acudir a un referendo de iniciativa ciudadana para transformar la médula de  la corrupción, cual es el Congreso de la República y que trataré en próximo artículo, para que desde nuestro departamento hagamos una conexión nacional que nos permita  reducirlo  a una sola Cámara, a ver si por lo menos reducimos también el número de esos trujamanes de feria y gansos de capitolio de que hablara el poeta León de Greiff y, claro,  la mermelada y la corrupción. No hay de otra.

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