¿GUERRA DE DIVISAS A LA VISTA?

Actualidad

Por Carlos Tobar

Si hay temas complicados y complicándose en la economía mundial, es el del manejo de las monedas nacionales o regionales, v.gr.: el dólar, el euro, el yen, el yuan, etc. Es decir, las monedas de los países ricos o monedas ‘duras’, sobre las que oscilan las de los países en desarrollo y satélites o monedas ‘débiles’, que convertidas en divisas son el instrumento del comercio mundial. Un tópico que ha venido agudizándose desde la crisis económica de 2008, cuando el manejo especulativo irresponsable de grandes bancos norteamericanos, puso al descubierto el deleznable terreno sobre el que opera el sistema financiero parasitario mundial. Hoy, a más de seis años de la explosión causada por las ‘hipotecas tóxicas’, la economía de los países ricos y, la de los países emergentes, que transitoriamente habían asumido la dinámica del crecimiento, no solo no salen del estancamiento, si no que se ralentizan –crecen muy lentamente–.

En uno de los episodios más descarados de abuso de la posición dominante, los bancos centrales de los países superpoderosos, como la FED norteamericana, el Banco Central Europeo y el Banco del Japón, han venido aplicando la política de flexibilización cuantitativa QE, consistente en emitir volúmenes importantes de dinero para comprar ‘activos’ de los bancos en problemas, y así, dinamizar, por irrigación, sus sistemas económicos. Esa ha sido la política del sistema financiero norteamericano, respaldado por su gobierno, que no obstante, emitir durante más de cinco años 85.000 millones de dólares mensuales, no ha logrado alcanzar la recuperación plena de la economía norteamericana.

Ahora, que hay una pequeña reanimación estadounidense, el Japón, primero –desde hace un año–, y en este año, el BCE en Europa, están implementando, la misma política monetaria.

El riesgo es que no funcione, un tipo de política que, primero, no ataca las causas profundas de la crisis, como es la sobreoferta de bienes, especialmente activos financieros, y que, además, al generalizarse puede crear más dudas que certezas en los mercados.

Pero, el mayor riesgo, proviene del hecho de que ese tipo de políticas –emisiones sin respaldo económico real– las puede implementar cualquier país por pequeño que sea. Esta situación está conduciendo a la deflación, la peor de las enfermedades que pueden aquejar el sistema capitalista mundial; un escenario de estancamiento económico y comercial, con una inflación desbordada que puede hacer perder la mínima credibilidad de un sistema financiero montado para enriquecer al uno por ciento del uno por ciento, más rico del planeta: los únicos beneficiarios reales de este tipo de ‘ruleta rusa’ a la que están jugando a costa del 99.999% del resto de habitantes. 

La fase cancerígena del capitalismo, como se ha dado en llamar la economía virtual de las bolsas de valores mundiales, amenaza con desatar guerras comerciales reales, y de ahí, a las guerras de poder, no hay sino un paso. Este es el riesgo verdadero. Sobre todo, cuando la locura de la riqueza parasitaria, trastoca todos los valores de las sociedades civilizadas.

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