FARSA REFORMISTA

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González.

El subpresidente Duque en su pandémica alocución, celebró jubilosamente la aprobación de la reforma constitucional que le dio vía libre a la cadena perpetua para violadores y asesinos de menores, cacareando que quien asesinara un niño se le aplicaría la pena para que tuviera una sanción ejemplarizante; sabedor de que se trata de una reforma constitucional populista e inútil, o sea una auténtica farsa que no será ninguna solución para esta clase de crímenes atroces, porque el problema no es de incremento de penas, sino de la escalofriante impunidad que existe del 96 por ciento, que significa, que de cada 100 violaciones y asesinatos de menores, solo son judicializados y condenados 4, lo cual se mantendrá con la cadena perpetua, producto de la precariedad e incompetencia de nuestra justicia penal, que tiene como su mejor abogado el vencimiento de términos.

Por eso es igualmente farsante la posición de Duque y del Congreso que celebraron la aprobación de la reforma como una gran gesta legislativa, como lo hizo la senadora Esperanza Andrade, afirmando “que los niños necesitan una verdadera política integral que garantice su vida y su dignidad”, cuando es de dominio público que el Estado carece de esa política   de protección a los menores -que no se va a resolver solo con sancionar a sus asesinos y violadores que ya sabemos no es posible con tamaña impunidad criminal-; reflejada en millones de menores condenados a su perra suerte desde que nacen, abandonados, enfermos y sumidos en la miseria, que después no tienen más alternativa que la mendicidad y el trabajo infantil como lo vemos a diario en este país, a ciencia y paciencia de un Estado indolente para proteger verdaderamente a los menores.

Que no sean tan farsantes para celebrar de esa manera de cara a la galería una reforma constitucional inútil, que de ser aplicada no va ser ninguna solución protectora para los menores, que los van a seguir asesinando impunemente, porque las penas altas sin una justicia eficiente que las pueda aplicar, lo cual saben hasta la saciedad los criminales, no los va a disuadir para seguirlos violando y matando, como ha seguido ocurriendo en países que tienen una mejor justicia que la nuestra. Y digo, que, en caso de ser aplicada, porque esta incoherente reforma -que aplicará cadena perpetua, pero revisable a los 25 años para criminales de esta laya-, no pasará el examen de constitucionalidad, porque sustituye la misma Constitución, y porque su trámite se adelantó sin sesiones y debates presenciales que es lo legal en el constituyente derivado, que como se ha dicho no podía usurpar la voluntad del constituyente primario.

Lo dicho, una genuina farsa populista, de una clase política farsante que se acostumbró a solucionar las cosas en el papel con leyes y reformas inútiles con fines politiqueros, dándole pan y circo a la sociedad para tratar de tranquilizarla, en un país abrumado por la corrupción, la violencia y la impunidad, que seguirá campeando por la falta de voluntad política de quienes nos gobiernan para entregarle verdaderas soluciones a la sociedad. Sin duda, auténticos farsantes.

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