EPN LA MISMA HISTORIA

Actualidad Política

Por Aníbal Charry González

De desgreño e incompetencia administrativa, de politiquería, de voracidad sindical, de inoperancia, de crisis económica y financiera, de caos, y claro de corrupción y clientelismo, que es la misma historia catastrófica de siempre que tiene que contar ahora la gerente, Cielo Ortiz Serrato, por corresponder a la sombría realidad de unas empresas que deberían ser el motor de desarrollo municipal como lo han hecho las Empresas Públicas de Medellín desde su creación, aplicando un modelo de gestión exitoso producto de un pacto de las élites empresariales  que se ha mantenido hasta la fecha, posicionándola como una de las grandes empresas del continente.

En suma es una vergüenza lo que tenemos los neivanos como EPN, con responsables plenamente identificados de nuestra dirigencia política, representados en los sucesivos alcaldes que hemos tenido que en lugar de hacer un pacto limpio para su desarrollo y eficacia  como lo han hecho los antioqueños, han hecho un pacto oscuro  para sumirla en su inviabilidad, convirtiéndola en coto de caza de la corrupción fungiendo como caja menor de los burgomaestres de turno para fomentar el enriquecimiento ilícito, de la mano por supuesto de los concejos capitalinos, que no obstante su desmadre se han conformado con las prebendas de siempre para tener vigencia politiquera a través de puestos y contratos.

Por lo tanto no es un tema nuevo que alarme a nadie, como no alarman ya los actos generalizados de corrupción en todo el país por cuenta de la politiquería como en el caso  de Reficar, porque ese es el régimen que nos rige. Recuerdo que siendo concejal en el año de 1993, promovimos un debate de control político a las EPN, y mientras el grueso del Concejo se congraciaba con el gerente de la época por los favores que recibían, yo solicitaba que se compulsaran copias  a los órganos de control para que se  establecieran responsabilidades, hasta el sol de hoy que se rinde el enésimo informe de su desastrosa realidad.

Pero ha llegado el momento de terminar con esta historia malvada en las EPN, atacando el mal de raíz, que consiste en aislarla de la politiquería y la corrupción provocando un sismo en su estructura, que debe comenzar con una reestructuración de su junta directiva para concretar ese pacto con las élites empresariales que lograron en Antioquia para convertir las EPM en lo que hoy son, de tal manera que se logre una profunda innovación y modificación de su modelo de gestión para lograr su autarquía económica, imponiendo el privatismo organizacional que implique una profesionalización de la burocracia pública, que es sencillamente el gobierno de los ingenieros y técnicos de la mano de los empresarios y de la voluntad política para transformar las EPN que prometió el alcalde Lara en su campaña, para arrebatárselas a las zarpas de la politiquería y la corrupción, que solo se podrá lograr para no seguir improvisando, con una consultoría  de las EPM, a ver si es posible que no nos sigan contando  la misma historia siniestra  en las EPN.

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