ENTRE EL RIESGO DE CONTAGIO Y LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA

Actualidad Economía

Por Juan Miguel Gallego y Diana Londoño (Tomado de RazonPublica.com). 

UNA DECISIÓN EN LA INCERTIDUMBRE

El 27 de abril, Colombia empieza una nueva etapa de la lucha para enfrentar la COVID-19 y sus consecuencias económicas y sociales.

Con el Decreto 593  empieza a ponerse en práctica la estrategia que el gobierno llamó “aislamiento inteligente” y que consiste en retomar gradualmente ciertas actividades económicas y sociales, según lo permita el comportamiento de la epidemia.

Aunque esta reapertura gradual parece esperanzadora para muchas empresas y trabajadores, la decisión fue tomada sin saber si hemos alcanzado un pico en los contagios, si la curva se está aplanando o si tendremos otros picos en pocos meses.

Como aún no existe una solución farmacológica, el aislamiento sigue siendo la estrategia más efectiva, junto con las pruebas y el monitoreo continuo de la forma como circula el virus —como parece indicar el caso de Corea del Sur—.

Por eso, para tomar decisiones como la reapertura de ciertos sectores, haría falta tener más información sobre el número de contagios. Pero el país ha mostrado poca capacidad para aumentar el número de pruebas.

Sin duda, las medidas del gobierno fueron tomadas en un escenario de mucha de incertidumbre. Y esto nos lleva a preguntarnos:

  • ¿Cuál es la probabilidad de contagio como resultado de estas medidas?
  • ¿Qué capacidad tienen los sectores sujetos a la decisión para reactivar la economía?
  • ¿Hay otros sectores con mayor capacidad y menor riesgo?

SECTORES SEGUROS Y CON MAYOR IMPACTO

Para encontrar los escenarios de menor riesgo y mayor impacto, se necesita, por lo menos, medir (1) la probabilidad de contagio de coronavirus en una ocupación específica y (2) el impacto económico de cada actividad. Para medir qué tan probable es el contagio de coronavirus, algunos estudios han calculado —para Estados Unidos y para Colombia— la cantidad de interacciones cara a cara o la proximidad requerida para una determinada ocupación. Es decir, entre más proximidad se requiera, más alto será el riesgo del contagio.

Además de la proximidad laboral, también influyen el uso del transporte público para desplazarse al sitio de trabajo y el tamaño de la empresa en donde se labora. Teniendo en cuenta estos tres factores, y utilizando datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) 2019 del DANE construimos un indicador de riesgo de exposición a la enfermedad para cada sector económico.

La relación de estas características muestra que, a mayor interacción, mayor riesgo de exposición a la enfermedad.

Por otro lado, se construyó un indicador de impacto económico sobre la base de la participación de los sectores en el PIB y su capacidad para generar empleo, dando prioridad a esta última. Es decir, el indicador le asigna un 70 por ciento del peso a la capacidad para generar empleo y un 30 por cierto a la importancia que tiene el sector en la economía.

El cuadro 1 muestra un listado de los sectores organizados de menor a mayor riesgo de contagio y -señalados en color verde- aquellos que el gobierno nacional ha propuesto para iniciar la reactivación de la economía.

Los diez sectores con menor riesgo de exposición a la enfermedad acumulan en promedio un 10,7% del empleo nacional, el 14,3% de los informales y el 17,3% de los vulnerados laboralmente.

De igual forma, los sectores propuestos por el gobierno concentran aproximadamente un 7,4% del empleo, 7,5 % de los informales y 11,6% de los vulnerables laboralmente.

Puede leer: Vuelve la construcción: una oportunidad para crear valor compartido

Cuadro 1. Listado de sectores según menor índice de exposición a la enfermedad y mayor importancia económica. Fuente: Elaboración de los autores.

¿CUÁL ES LA ESTRATEGIA?

El gobierno nacional seguramente tomó esta decisión pensando en reactivar la economía. Ahora bien, ¿qué tanta importancia le dio al riesgo de contagio de coronavirus de cada uno?

Para tener una idea general construimos la gráfica que se presenta a continuación. Allí se ubican distintos sectores económicos —excluyendo aquellos que ya estaban activos antes del 27 de abril— en cuatro cuadrantes, que representan:

  • Bajo riesgo de exposición y alta prioridad económica (Bajo- Alto);
  • Bajo riesgo de exposición y baja prioridad económica (Bajo- Bajo);
  • Alto riesgo de exposición y alta prioridad económica (Alto-Alto); y
  • Alto riesgo y baja prioridad económica (Alto- Bajo).

Los puntos que se encuentran en un círculo rojo corresponden a los sectores escogidos por el gobierno. Como puede verse, no son los de menor riesgo de exposición, sino una combinación entre riesgo medio y alta prioridad económica.

Fuente: GEIH2019, código de sectores. En círculo rojo sectores que se abrirán según decreto 593 de 24 de abril de 2020. Elaboración de los autores.

Esos sectores deben mantenerse alerta y cumplir de manera rigurosa los protocolos de bioseguridad en el puesto de trabajo y en el desplazamiento, dados los altos riesgos que enfrentan. Por supuesto, esa es una obligación de toda la sociedad, pero esos casos requieren de especial cuidado.

Los sectores que se encuentran en la parte superior del gráfico se verán fuertemente afectados. Por ejemplo, los sectores de turismo, restaurantes y bares seguirán enfrentando muchas dificultades, incluso después de levantar el confinamiento obligatorio para todos.

Este comportamiento estará atado al temor de contagio que tendrán los consumidores mientras no exista una solución farmacológica. Estudios para Estados Unidos mostraron que estos servicios enfrentaron una reducción casi del 70%, pues empezaron a sufrir varias semanas antes del aislamiento obligatorio.

El reto para ellos es mayúsculo. Las empresas tomarán sus decisiones, pero dada la reducción sustancial de la demanda, el gobierno debe pensar en cómo redirigir el empleo que generaban estos sectores hacía otros con mayores posibilidades de reactivar la economía.

Alcaldía de Cali

EXPERIMENTACIÓN Y MONITOREO

Debido a la incertidumbre sobre cómo manejar la pandemia, es normal que las políticas de respuesta y de mitigación de los efectos sociales y económicos del virus se basen en la experimentación.

Pero esta debe ir acompañada de un monitoreo continuo de sus impactos y del comportamiento de la epidemia en el país y en sus territorios, aun cuando la tarea se dificulte porque muchos de los efectos pueden ser de mediano y largo plazo.

La premisa fundamental para esta reapertura del 27 de abril consiste en que iniciamos una etapa de control de la curva de contagios. Pero esto aún es incierto. La información indica que nuestro sistema de salud no está en colapso, como en algunas partes del mundo, pero esto podría cambiar inesperadamente si no se hace un monitoreo continuo.

También es importante tener en cuenta que la epidemia no se comporta de la misma manera en todo el territorio. La apuesta debería considerar una reapertura de sectores de acuerdo con la vocación económica de las ciudades donde el riesgo de exposición a la enfermedad es bajo y las actividades económicas suponen un mejor riesgo de contagio.

 Detalles de los autores del escrito

JUAN MIGUEL GALLEGO : Ph.D. en economía, profesor titular de Economía Universidad del Rosario, director científico de Alianza EFI.

DIANA LONDOÑO: Máster en Economía, investigadora asociada de Alianza EFI y de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario.

Likes(0)Dislikes(0)

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *