ELEFANTES BLANCOS

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González.

Según la Contraloría general, Colombia como ocurre en la sabana africana con los elefantes de carne y hueso, es el pastaje ideal de otra clase de proboscidios producto de la corrupción y el despilfarro con fines de enriquecimiento ilícito de la clase política y sus protegidos, como que son miríada los llamados elefantes blancos referidos a obras inconclusas e inservibles. “Son colegios a los que no asisten los alumnos porque no fueron terminados, son hospitales que no atienden pacientes, o vías que ningún vehículo usa. Son acueductos a medias que no llevan agua, y viviendas que suman años con maleza porque nadie las habita”. Y para hablar de nuestro descaecido terruño, líder en esta clase de proboscidios vergonzosos, estadios como el de fútbol de Neiva, convertidos en monumentos a la corrupción y el despilfarro que no sirven para practicar ningún deporte, y distritos de riego como el de Tesalia-Paicol, el más costoso del mundo, que no sirve para regar sino desolación, para hablar de los más emblemáticos porque hay muchos más.

Y así es en toda la geografía nacional por cuenta de la depredación de la mafia política que nos malgobierna, donde existen al menos 1300 obras inconclusas e inservibles, donde se han robado o despilfarrado 20 billones de pesos convertidos, como lo dijo el contralor general Carlos Felipe Córdoba, en “símbolos del despilfarro de los recursos públicos, la ineficiencia en la ejecución de proyectos y el reflejo de la inoperancia en el funcionamiento del Estado’’, que hacen parte claro, de los 50 billones de pesos anuales que se roban los políticos de que hablaba el pasado contralor Edgardo Maya, demostrativo de la misma inoperancia de los organismos de control para impedir que nos roben, pues solo sirven para comunicarnos entre cada periodo los mismos contralores elegidos por esa mafia política depredadora, que nos están robando impunemente.

Distrito de riego Tesalia-Paicol / Estado de fútbol en Neiva / Metro de Botogá

Lo más grave de todos estos billonarios robos que solo sirven para enriquecer ilícitamente a funcionarios públicos y privados en concierto para delinquir para tener éxito en la actividad política como consecuencia del pestilente sistema político electoral, es que no existe posibilidad alguna porque no conviene a esa mafia política, que se hagan reformas de fondo para impedir que esos elefantes blancos sigan pastando alimentados en forma infame por el tesoro público, y nos tocará conformarnos sin reacción alguna, a que nos sigan comunicando estérilmente que siguen saqueando los políticos a este desgraciado país  a costa del progreso nacional, con el agravante de que cuando por fin terminan una obra pública, cuesta 2 y 3 veces el valor para la que fue contratada, como ocurrió  con el túnel de La Línea, después de haber sido proyectado hace 100 años, lo mismo que el metro de Bogotá, que no se sabe  si lo veremos convertido en realidad al ritmo de la corrupción y el despilfarro de la construcción de obras públicas a la colombiana. Por eso seguiremos siendo la vergüenza nacional y mundial en elefantes blancos, porque aquí los organismos de control que controla la misma mafia política, solo sirven para llevar la estadística del saqueo nacional.

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