EL HUILA, 112 AÑOS DE HISTORIA O DE ESPERA

Actualidad Columnista

El Huila al cumplir los 112 años de vida institucional (Ley 46 del 28 de abril de 1905), le pasa  como a Los Cazadores y La Perrilla, de José Manuel Marroquín, que pese a la ostentosidad expuesta por sus gobernantes y clase política (Los cazadores) no pudo coger tampoco al maldito jabalí (Desarrollo).

La verdad, el peso de la burocracia incrustada  en la Administración Pública, absorbe los presupuestos (Rentas propias = impuestos pagados por los habitantes) hace inviable a los municipios que forman al Departamento (Informe de la Contraloría) mientras La Corrupción Administrativa absorbe partidas provenientes de La Nación (Participación en regalías) y Los Jefes de del Ejecutivo, entregan recursos, a manos llenas, a quienes nada contribuyen al desarrollo de políticas sociales (Abultados aportes a Medios de comunicación foráneos o los sesgan para unos pocos en lo regional. Costosas celebraciones con escasa participación ciudadana. Exaltaciones a funcionarios públicos y amigos. Participación con nutridas delegaciones oficiales a eventos ociosos. Hacen alarde permanentemente de lo que van hacer pero sin una claridad concreta dentro del tiempo y la realidad). Todo esto simple y llanamente porque no existen políticas claras, compromisos reales,  predominando el acertijo en propuesta para crédulos espectadores.

Hoy,  a diferencia de ayer, el Huila dispone de una amplia participación partidista en El Congreso de la República (Senado y Cámara de Representantes), que concentra el trabajo en la consecución de cargos oficiales para familiares y sus senescentes empleados (Dirección de institutos nacionales y regionales, todo cargo pagado  con el erario o todo  oficio desde donde se pueda obtener un beneficio personal), presentados como eximias figuras de la comunidad regional.

En concreto: CUATRO SENADORES (Rodrigo Villalba Mosquera -Liberal, Jorge Eduardo Gechem Turbay -de la U, Ernesto Macías Tovar -CD, Hernán Francisco Andrade Serrano -conservador. CUATRO Representantes (Flora Perdomo Andrade -Liberal, Álvaro Hernán Prada Artunduaga -CD, Héctor Javier Osorio Botello –de la U, Jaime Felipe Losada –conservador).

EL HUILA, 112 AÑOS DE HISTORIA O DE ESPERA - www.tvnoticias.com.co

Cada miembro de esta representación, al acercarse las elecciones, se convirtieron en hábiles escritores (Otros les escriben por ellos), prestos a fotografiarse  en eventos  públicos, anuncian donaciones efímeras a víctimas de eventuales fenómenos naturales, exteriorizan dinámica en la región, pero  pusilánimes en el Congreso, muestras estrechés en la dinámica social, pero arrogantes  ante los tímidos Periodistas de nuestra región.

Al llegar a los 112 años de vida institucional, los huilenses siguen a la espera de una (1)  Política agropecuaria, no esquivos prestamitos; (2) El real impulso a la industria del turismo, no vanaglorias del nevado del Huila o la añoranza de la riqueza agustiniana; (3) El direccionamiento práctico de la producción cafetera, no el simple decir de ser los primeros productores del grano; (4) El establecimiento de una tarifa energética diferencial, no la pantomima de tener dos generadoras que no son del Departamento;(5) Un verdadero uso de las nuevas tecnologías, no el simple y falas decir de sitios Wi Fi inutilizados o supuesta red  de fibra óptica; (6) La verdadera atención a vías de comunicación terrestre fundamentales, no la inversión de millonarios recursos oficiales para alimentar campaña presidencial, (7) La ejecución de proyectos de hondo contenido social, no el favorecimiento  a contratistas financiadores de campañas partidistas lugareñas; (8) Exigir cumplimiento a millonarias contrataciones (Léase  Distrito Tesalia, Canalización Ceibas, arreglo vía Tesalia, parque-isla Neiva, construcción carretera a la Uribe) y no anuncias que van y vienen con funcionarios nacionales,(9) Real inversión en el desarrollo cultural, no millonarios aportes sanpedrinos para estimular el consumo de bebidas embriagantes fabricadas fuera del Huila, (10) Fundamentar la práctica de los DEPORTES RECREATIVOS y de salud, no el aplauso constante hacia el COMPETITIVO manejado por unos pocos particulares (football pero sin estadio); (11) Aplicar los planes cuatrienales regionales y municipales de desarrollo, y no dejarlos en los anaqueles como simple documento sin ningún tipo de evaluación o seguimiento; (12) Dinamizar, actualizar y modernizar las dependencias oficiales a todo nivel para que cumplan el verdadero rol para las que se crearon, no ser el lugar que ocupan ciudadanos que dejar de ser humanos al ingresar a la nómina oficial (Verbi gracia, qué papel cumple la Secretaría de Agricultura? o la de Cultura y Turismo, que ni es lo uno ni lo otro).

En las dos centurias el Huila registra éxitos y desarrollo, claro pero aquellos que llegan por antonomasia, ósmosis y obligación de la lógica natural; ni más faltaba que sus habitantes estén utilizando teléfonos de disco, el correo postal para sus comunicaciones, vías públicas sin pavimentar, tiza para enseñar a sumar en las escuelas, madera para la cocción de alimentos en lo urbano, etc, etc;  esos cambios llegaron por exigencia social, pero  la dirigencia electa para regentar los destinos de la región, no define políticas,  no desarrolla ideas, no cuenta con el potencial humano imperante y en eso la región y sus moradores siguen esperando, quizás una nueva centuria.

Se continúa pregonando un Huila lleno de “riqueza”, de potencialidades, de alternativas, de legados de la naturaleza, de valores, de producción, pero la pobreza sigue imperando en los 4 puntos cardinales.

La oficialidad se ufana del esfuerzo de los agricultores pobres, caso café especial, calidad de cacao,  extracción de oro, artesanías, cultivo de Chulupa, producción de leche, achiras, solitarios deportistas, sin que se preocupe por invertir en estos sectores que sacan la cara por la región, jamás hay una simple  exaltación pública.

Se publicita al máximo el problema de la delincuencia, pero se mantienen la miseria urbana y rural, porque para estas zonas no hay inversión (Caso Leticia, frontera con el Tolima, región limítrofe con el Meta y el Caquetá o la periferia de los principales centros poblados).

LOS CAZADORES Y LA PERRILLA

De José Manuel Marroquín

Es flaca sobremanera
Toda humana previsión,
Pues en más de una ocasión
Sale lo que no se espera.

Salió al campo una mañana
Un experto cazador,
El más hábil y el mejor
Alumno que tuvo Diana.

Seguíale gran cuadrilla
De ejercitados monteros,
De ojeadores, ballesteros
Y de mozos de trailla.

Van todos apercibidos
De las armas necesarias,
Y llevan de castas varias
Perros diestros y atrevidos,

Caballos de noble raza,
Cornetas de monte; en fin,
Cuanto exige Moratín
En su poema La Caza.

Levantan pronto una pieza.
Un jabalí corpulento,
Que huye veloz, rabo a viento
Y rompiendo la maleza.

Todos siguen con gran bulla
Tras la cerdosa alimaña,
Pero ella se da tal maña
Que a todos los aturrulla;

Y aunque gastan todo el día
En paradas, idas, vueltas,
Y carreras y revueltas,
Es vana tanta porfía.

Ahora que los lectores
Han visto de qué manera
Pudo burlarse la fiera
De los tales cazadores,

Y con ganas de saber
En qué paraba la fiesta,
Iba subiendo la cuesta
A eso del anochecer.

Con ella iba una perrilla…
Mas sin pasar adelante,
Es preciso que un instante
Gastemos en describirla.

Perra de canes decana
Y entre perras protoperra,
Era tenida en su tierra
Por perra antediluviana.

Flaco era el animalejo,
El más flaco de los canes,
Era el rastro, eran los manes
De un cuasi-semi-ex-gozquejo.

Sarnosa era… digo mal,
No era una perra sarnosa,
Era una sarna perrosa
Y en figura de animal.

Era, otrosí, derrengada,
La derribaba un resuello;
Puede decirse que aquello
No era perra ni era nada.

A ver, pues, la batahola
La vieja el cerro subía,
De la perra en compañía,
Que era lo mismo que ir sola.

Por donde iba, hizo la suerte
Que se hubiese el jabalí
Escondido, por si así
Se libraba de la muerte;

Empero, sintiendo luego
Que por allí andaba gente,
Tuvo por cosa prudente
Tomar las de Villadiego.

La vieja entonces al ver
Que escapaba por la loma,
¡Sus! dijo por pura broma,
Y la perra echó a correr.

Oigan lo que aconteció,
Y aunque es suceso que admira
No piensen, no, que es mentira
Que lo cuenta quien lo vio.

Al pie de uno de los cerros
Que batieron aquel día,
Una viejilla vivía,
Que oyó ladrar a los perros;

Y aquella perra extenuada,
Sombra de perra que fue,
De la cual se dijo que
No era perra ni era nada;

Aquella perrilla, sí,
¡Cosa es de volverse loco!
No pudo coger tampoco
Al maldito jabalí.

Likes(0)Dislikes(0)

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *