EL ESTANDARTE DEL PERIODISTA

EDITORIAL

La credibilidad, el más preciado tesoro de un Periodista, aquí y en cualquier parte del mundo y al perderse, se esfuma la razón de ser del profesional como tal.

 

El Periodista se debe a la opinión pública, represenada en el lector del periódito que redacta, el noticiero que se emite por la radio, el informativo que perfecciona en Televisión o el espacio noticioso que porta en la página de INTERNET.

La credebilidad es el portar estandarte del Periodista y cuando se pierde, desaparece también el portador para convertise en el simple charlatán de barriada, comodín de parecerse individualista, o el bufón medioeval de intereses ajenos y baladíes.

El Periodista, con su real trabajo en los Medios de Comunicación, es faro para el ordenamiento histórico de una comarca, sea esta municipio, departamento o país, pero con la rigurosidad de la credibilidad pública, porque sin ella, será estorbo permanente para el devenir de los comarcanos.

Ahora, si ese Periodista es directo gremial del periodismo y ejerce como Jefe de Prensa de un grupo político o movimiento partidista, enajena la credibilidad del gremio que representa, catapulta a la organización al imperio de la incredulidad y masacra de paso la iportancia del gremio y sus integrantes.

El Periodista con credibilidad, marca la diferencia en los Medios de Comunicación y contribuye al desarrollo y entendimiento social de la comarca; sin credibilidad, pierde no solo el caráter de periodista sino que se convierte en peligroso aliado de la banalidad, y el sinnúmero de males sociales que sin armas físicas destruyen la armonía de la comarca.

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