EL COMUNICADO ¡SUBE LA GASOLINA!

Actualidad

Por Carlos Tobar

Definitivamente, este es un país macondiano. Cuando en el mundo entero el precio de los combustibles tiende a la baja, en Colombia, como por arte de birlibirloque, sube. En este mes, con un mercado mundial de petróleo en crisis, el Ministerio de Minas y Energía, nos anuncia, otra vez, el alza en el precio del galón de gasolina. ¡Increíble pero cierto! Ahí está.

Si no tuviera las implicaciones que tiene en los costos internos de todos los productos, con las sobrecargas insoportables para un país empobrecido, habría que ‘quitarse el sombrero’ frente a las artes de encantamiento del gobierno nacional. Como magos de postín, los burócratas oficiales nos explican que ‘fue que’… ¡subió el precio del dólar!

Esta es una cara de la política oficial de combustibles y fuentes energéticas en general. La otra, es la desnacionalización de la propiedad de esas fuentes. No es solo la venta de Isagén, una de las generadoras de energía eléctrica más importantes del país, sino que en política petrolera el flamante ministro propone darles más gabelas a las multinacionales que exploran y explotan el petróleo de nuestro subsuelo. Cómo si no tuvieran ya incentivos descomunales, v.gr., la exoneración de impuestos que disminuye a casi la mitad las regalías pagadas por “llevarse” nuestros recursos hidrocarburíferos. Ahora, considera que deben ser aún mayores las rebajas en los impuestos; porque –según él–, se les debe compensar la crisis por el bajonazo en los precios. Frente a esta lógica deductiva del ministro, la pregunta que deberíamos hacernos los colombianos, es si cuando se presente una nueva bonanza de precios, las compañías estarían dispuestas a reducir las exenciones y aumentar las regalías y los impuestos. Cualquiera que conozca la voracidad de esos tiburones financieros, conoce la respuesta. Entonces, la siguiente pregunta que yo hago es, ¿para quién trabaja el ministro?, ¿para las multinacionales o para el país? Con la oscura historia de la ‘puerta giratoria’, donde los funcionarios pasan del sector público al privado y viceversa, los intereses nacionales no hay quien los defienda. Adicionalmente, el ministro propone bajar las condiciones en los compromisos de exploración, la reasignación de recursos en áreas de mejor prospectiva, exonerar mediante impuestos las inversiones en exploración que resulten fallidas, etc., pero en general, dice que por orientación impartida por el mismo presidente de la república es revisar la carga tributaria de las empresas petroleras. En buen romance: bajarles más los impuestos. Mientras tanto, a nosotros nos los suben con el precio final de los combustibles: gasolina y diesel. ¡Qué buen equilibrio!

Este tipo de políticas, crea mucha confusión, sobre todo en el sector empresarial nacional, que tiene que batallar a diario para sortear los obstáculos de los costos crecientes de sus negocios, especialmente por los costos del transporte de carga, que está directamente atado al precio de los combustibles. ¿De qué competitividad se puede hablar cuando nos enfrentamos a empresas que en sus países, tienen costos de combustibles y fletes por la mitad de los que se pagan en Colombia?

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