EL CANGREBRECHT

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González.

En Neiva tenemos nuestro propio escándalo de corrupción electoral, al mejor estilo Odebrecht y como una extensión de lo que sucede a lo largo y ancho del país, de lo que he denominado como el gran cartel, hijo bastardo del sistema político electoral corrompido  que tenemos que se mantendrá por voluntad siniestra de la clase política hasta el fin de los tiempos. Me refiero claro, a lo que apellido en el epígrafe de este artículo por las andanzas del defenestrado gerente de la ESE Carmen Emilia Ospina, David Andrés Cangrejo -denunciado por el concejal Mateo Trujillo   pero ratificado por eficiente por el alcalde Lara-,  y que para estos vitandos menesteres no camina para atrás como el crustáceo, sino para adelante y contando “billete por billete” producto de aportes de contratistas corruptos y de la extorsión electoral, tal como lo confiesa en una grabación su cómplice de las sinuosas andanzas, Johan Steed Ortiz, en mala hora designado -¿acaso por reciprocidades politiqueras?- como secretario general de la Usco, después de no haber sido elegido en buena hora como concejal.

Y es que el escandaloso audio que se ha conocido, contiene ingredientes de corrupción que salpican hasta el poder judicial por supuesto tráfico de fallos de tutela, que de ser cierto, -lo cual debe ser investigado hasta las últimas consecuencias-, lo lapida gravemente cuando  ha tenido fama de ser pulcro, como puedo dar fe de ello como juez de la República que fuera y litigante de vieja data, confesados por quien era el recaudador del estiércol electoral, que era física “plata huevón”, traducida en millones de pesos por encargo del patrón Cangrejo, con la única condición de que lo hiciera concejal de Neiva para “enaltecer” el desprestigiado cabildo municipal.

Y confiesa además el iter criminis que ya conocemos de traficar con la contratación pública a cambio de coimas del 15%  que sirven además para el enriquecimiento ilícito , que era según Ortiz la tarifa de Cangrejo para el soborno “que contaba y se pisaba”-estoy siendo fiel al audio-. Y a renglón seguido espeta lo que considero la más grave perla de corrupción, cual es que “a David le cobraron 80 millones de pesos, lo iban a robar porque estaban diciendo que la jueza estaba pidiendo 80 millones de pesos” agregando que “yo conocí el fallo cuatro días antes”, abroquelando el supuesto tráfico judicial que insisto debe ser investigado a fondo por lo que representa como aleve agresión al aparato judicial, porque lo que se rumora es que hay un cartel regional de rábulas que piden plata a sus clientes a nombre de los jueces para obtener “fallos favorables” causando irreparable daño a la credibilidad de la justicia.

El audio de marras si bien no sirve técnicamente como prueba, si debe servir para investigar a los involucrados, a ver si es posible que estas afirmaciones propias de mafiosos se puedan judicializar para que el Cangrebrecht sea esclarecido y sancionados sus actores como parte de la lucha que tiene que librar la justicia contra el gran cartel electoral que todo lo pervierte en Colombia.

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