DUQUE Y LA JEP

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González.

No hay duda de que el subpresidente Duque, cumpliendo órdenes superiores está empecinado, junto con su partido político, en acabar como sea la Jurisdicción Especial para la Paz, acudiendo para ello a toda clase de tergiversaciones y marrullerías en los cuales son expertos por lo que representa la JEP en la búsqueda de la verdad a la cual tanto teme el establecimiento, para lo cual no escatima ocasión para tratar de desprestigiarla, yéndose lanza en ristre contra su funcionamiento para  derrumbarla ante la opinión pública atizando  la polarización , porque sabe que no existe ninguna posibilidad de acabarla o reformarla ya que la JEP como columna dorsal en materia de justicia transicional  está blindada por los próximos 12 años, no obstante los intentos de mala fe del CD, de tratar de aniquilarla por vía legislativa.

Y es que ya sabemos que Duque como buen mandadero viene insistiendo en la descalificación de la Justicia cuando no conviene a los particulares intereses de su grupo político, afectando gravemente su independencia y autonomía, como lo demostró en forma descarada  al atacar alevemente a la Corte Suprema por la medida de aseguramiento para su mentor; que una de las falacias que ha sostenido reiteradamente es la falta de resultados de la JEP  en los 4 años de funcionamiento, que fueron totalmente desvirtuadas por su ponderada presidenta Patricia Linares, que le respondió que acudía a ‘’afirmaciones que no corresponden a la realidad y que desconocen el mandato constitucional que tenemos, o que, por imprecisas, desinforman y polarizan aún más”.

Y es que en primer lugar, la presidenta de la JEP, tuvo que rectificarle la vulgar mentira a Duque, de que la justicia transicional no llevaba 4 años de funcionamiento, sino 2 y medio, porque el trámite de las objeciones presidenciales a la ley estatutaria habían demorado 11 meses, lo que impidió que la JEP ejerciera plenamente su competencia, precisándole que ya se habían sometido más de 12.500 personas que le habían permitido abrir 4 macrocasos, realizando 680 versiones de comparecientes de las Farc, la Fuerza Pública y Agentes del Estado, cuando se habían desmovilizado 13.202 combatientes y 9.756  se habían sometido a la JEP, por lo que no se podía afirmar sin faltar a la verdad que no estuviera cumpliendo con sus funciones.

Pero el mayor mentís a las afirmaciones reiteradas de Duque, especialmente en el delito de reclutamiento forzado de las Farc , se lo propinó la misma presidenta al replicar que en 20 años solo se habían producido 10 condenas por la justicia ordinaria de 4219 denuncias por este delito, por lo que la justicia especializada no era la responsable de la impunidad, y se trataba de otra falacia de Duque con fines de irresponsable polarización, porque la JEP en tan corto tiempo de funcionamiento ha sido más eficiente que la justicia ordinaria, respetando por supuesto nuestro ordenamiento jurídico, que ya quisiera Duque que se violara, como él lo viene haciendo atacando injustamente a la justicia para lograr a rajatabla los resultados que quieren los enemigos de los Acuerdos de Paz.

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